(Por Christian Skrilec)
Meses atrás advertíamos en esta misma página que la estrategia electoral de CAMBIEMOS en el distrito se resumía en dos grandes ejes, el fortalecimiento de la la buena imagen de Molina y la ejecución e inauguración de obra pública.
En la obra pública, el gobierno municipal se ha volcado a una estrategia enunciativa difícil de explicar, tanto o más misteriosa que la difusión interminable de firmas de convenios que observamos el año pasado. A esta altura, el gobierno de Quilmes debería saber que poco le importa al vecino si el Intendente firmó un convenio con el Ministerio del Interior para pintar las sendas peatonales, o rubricó un acuerdo con el Primer Ministro Chino para construir un templo budista en Ezpeleta.
Lo mismo ocurre con la publicidad insolada sobre el avance de las obras. Que la empresa contratista haya volcado 40 kilos de hormigón H30 en uno de los accesos al bajo vías de Don Bosco no mueve el amperímetro ciudadano.
No quiero decir que estos anuncios no generen un interés periodístico, a través del cual puede comunicarse el estado en que se encuentran la obras o proyectos en ejecución, pero la pregunta final e invariable será siempre cuándo se inaugura, o a lo sumo, cuáles son los plazos. Consultas que haría con naturalidad meridiana tu tía Irma, por mencionar a alguien…
La gestión necesita empezar a cortar cintas de inauguración, y debe reconocerse que en muchos casos pareciera que ese corte se producirá en forma inminente, pero los anuncios de avances y desarrollos, después de un largo año de gestión, huelen indefectiblemente a postergación.
Respecto a la imagen del intendente, los datos son alentadores aunque no mejoran lo que podía percibirse una año atrás. Martiniano ha recorrido un camino sinuoso a través de medios nacionales para instalarse como político, pero a su vez, la clase política se ha ocupado de limarlo con una constancia de relojería. Por otra parte, al igual que la gobernadora Vidal, un caso extremo de imagen positiva, no puede eludir las consecuencias que las pifias de las políticas del gobierno nacional tienen en la sociedad. Para figuras como María Eugenia o Martiniano, o Diego Valenzuela (Jefe Comunal de 3 de Febrero), electoralmente Mauricio es un lastre.
Asimismo, no debe olvidarse que la diferencia siempre se establece por comparación. Los otros intendentes PRO de primera línea, salvo Valenzuela, no están en consideración por encima de Molina. En el caso particular del vecino Intendente de Lanús, Néstor Grindetti, arrancó tapado por el escándalo de los Panamá Papers y un tsunami de inseguridad, pero terminó el año enderezando el barco y logrando eficiencia de gestión en varias áreas, lo que mejoró su imagen sustancialmente. Pero si tomamos los casos de Arroyo en Mar del Plata o Garro en La Plata, las evaluaciones van desde lo pésimo a lo catastrófico.
En lo cotidiano, el día a día, la gestión sigue atrapada en lo que a estas alturas podríamos denominar la gran falacia PRO, que se resume en la gastada y olvidada frase “somos un equipo”. CAMBIEMOS se quedó sin equipos cuando inesperadamente se quedó al frente de los gobiernos nacional, bonaerense, de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y de varios de los grandes distritos de la Provincia al mismo tiempo. En ningún calculo pre-electoral al 2015 estaba previsto abarcar tanto.
Quilmes también sufre la falta de equipo y la ausencia de jugadores adecuados en muchas áreas de gobierno. Quizás los dos casos que mayor preocupación deberían generar, son aquellos de mayor incidencia en el trajinar del vecino, como la seguridad y la recolección de residuos.
En el caso de la Seguridad, entre titulares e interinos el área ya tuvo cuatro cabezas (Peña, Pauluzzi, Cassino y Zarco), y todavía no se aprecia ningún resultado reparador. En la recolección de residuos se dio algo similar, comenzando con la sensatez de Darío Iezzi, para terminar con la intervención de emergencia del Jefe de gabinete Sánchez Sterli, consecuencia de la ridícula e ineficiente gestión de Gastón Linsalata.
Una cosa es improvisar cuando empieza el torneo, y otra cuando empezás a pelear la continuidad.
Gracias por leer.
*Publicado en la edición N 833 del semanario “El Suburbano”.



















