(Por Christian Skrilec)
El peronismo bonaerense necesita una interna, no se puede esperar más. La mitad de los argentinos cree que el presidente Javier Milei no tiene oposición, el 25 por ciento cree que el principal opositor es el gobernador Axel Kicillof y el 20 por ciento considera a la expresidenta Cristina Kirchner como tal. El peronismo no tiene liderazgo nacional, los gobernadores hacen su juego ejerciendo el peronismo a la cordobesa o a la jujeña o la que fuera, y la gran locomotora peronista de la provincia de Buenos Aires está parada en sus propias disputas, hay que saldarlas, hay que ir a una interna.
Kicillof necesita la interna, porque necesita confirmar su liderazgo, que hasta ahora es endeble o parcial. Las sesiones de diciembre confirmaron esa debilidad. Tuvo que ceder hasta exponerse como un prebendario integrante de “la casta” para obtener el endeudamiento. Luego, con los nuevos integrantes de la Legislatura, en diputados tiene un presidente de la Cámara y un presidente de bloque que no le responden, mientras que en senadores no tiene la fuerza para imponer un vicepresidente propio. Alguien cree honestamente, que un Gobernador que después de ganar por paliza la elección bonaerense de septiembre y no puede imponerse para ordenar la Legislatura pude conducir al peronismo nacional.
Kicillof necesita presidir el PJ Bonaerense si es que quiere transformarse en líder, esconderse tras la figura de Verónica Magario es una opción mediocre. Rápidamente el “axelismo” dirá que “Axel no es así, tiene otro estilo, otras formas”, ok. Ese estilo, esas formas, no alcanzan. Intendentes como Jorge Ferraresi y Mario Secco, ya lo han dejado trascender.
Mucho menos alcanza un acuerdo temporario. Simpáticamente alguien esbozó la idea de acordar la conducción del PJ “para que Axel pueda caminar tranquilo el país el 2026”, ¿qué clase de camino recorre un Gobernador que no tiene consolidada la conducción de su propia Provincia?
Pero Kicillof no es el único que necesita la interna. Máximo y Cristina Kirchner también la necesitan.
Pocas dudas quedan respecto a que Cristina ha sido la líder más importante del peronismo durante los últimos 20 años, y pese a su detención en San José 1111, sigue teniendo una influencia capital en amplios sectores de la sociedad, lo que no está claro es cuál es el volumen de votos que retiene, sobre todo frente a otras opciones peronistas. Qué mejor forma de averiguarlo que una interna. Obviamente que Cristina está imposibilitada legalmente de competir, pero no Máximo, ni tampoco algún otro representante del sector.
Hoy el “cristinismo” sigue contando con poder territorial, La Cámpora cuenta con intendentes propios y con referentes asentados a lo largo de la provincia, aunque no todos tiene el perfil determinante y combativo de Mayra Mendoza. Tal vez todos admitan en su fuero interno que una cosa es Cristina en la calle y otra es Cristina confinada en prisión domiciliaria.
Por otra parte, si hay que jugar es otra cosa, un caso testigo es Florencio Varela. Un municipio indiscutiblemente peronista pero con una fortísima impronta “cristinista” en los votantes, no obstante a ello, el intendente Andrés Watson y el conductor político del distrito Julio Pereyra, son parte fundamental del Movimiento Derecho al Futuro. Seguramente no estarían tan convencidos de su “axelismo” con una Cristina caminando la calle, lo que hay que descubrir es cómo actuarían a la hora de enfrentar al “cristinismo” en una interna. La única manera de responderlo es la cancha electoral.
Cancha electoral partidaria que podría a empezar a resolver un problema enorme que empezará despuntar con gravedad hacia finales del 2026, que es la imposibilidad de reelección de los intendentes. La cuestión de la sucesión es un tema a resolver en más de un distrito clave para el peronismo, y la jugada de los intendentes encabezando la lista de concejales parece a contramano de la época y de la tolerancia de la mayoría de los votantes.
Por último, hay que exigirle a Sergio Massa y al Frente Renovador que sea parte de esa interna. Caso contrario, alguien debería explicar de una buena vez por qué se le sigue pagando a un sector cuyo líder tiene una imagen negativa irreversible y un espacio con prácticamente nula incidencia territorial. Sólo vale recordar que la derrota del “massismo” en Tigre es la más espectacular, costosa y vergonzante que se haya dado en la historia de los municipios de la Provincia.
En fin, alguna vez escuché de boca de José María Díaz Bancalari, miembro de un peronismo bonaerense sólido e inapelable, no como este que perdió dos elecciones a manos del “Colo” Santilli, que “la conducción del peronismo se gana con huevos y con plata”. Para omitir las reglas de uso del lenguaje del conurbano, digamos que lo que aquí hace falta es recursos y audacia, de los personajes en cuestión, recursos tienen todos.
Gracias por leer.





















