El presidente del Concejo Deliberante, Juan Bernasconi, y el presidente del bloque del Frente para la Victoria, José Migliaccio, mantuvieron una acalorada discusión durante la jornada de ayer.
La disputa, que llamó la atención a varios empleados del Concejo, no se debió a una ordenanza, ni a un decreto, ni fue por los cargos del HCD o los nombramientos de los concejales: fue por la oficinas.
Según parece, el bloque del FpV se quedó con dos oficinas de las denominadas “grandes”, mientras la gente de CAMBIEMOS apenas se quedó con una. Migliaccio, como ex presidente del HCD y actual titular del bloque, se refugió en una amplia oficina pasillo al fondo, mientras que Claudio González mantuvo la oficina que tenía cuando presidia el ex bloque oficialista.
Por el lado del actual oficialismo, la presidenta de bloque, Raquel Coldani, recayó en una de las oficinas “pequeñas”, lo que la tendría a mal traer, debido a las dificultades que tiene para juntar a los integrantes de su bloque y mantener reuniones en un cubículo tan pequeño. Ante esta situación, Bernasconi reclamó una de las oficinas “grandes” para el oficialismo, pero por el tono de la discusión, no habría tenido éxito.
Lo que nadie se explica, es por qué la gente de CAMBIEMOS, decidió darle la oficina más grande a su disposición, a la concejal Rocío Escobar, cuyo rol en el concejo todavía no es perceptible.




















