(Por Christian Skrilec)
Las formas, las características, el método de acción y ejecución política del gobierno de Berazategui no se modificó a pesar del fallecimiento de Juan José Mussi. Los cambios, a la hora de gestionar, si se producen, son imperceptibles para el vecino. En Berazategui se hace “Mussismo” sin Mussi.
No es casualidad, el mandato que pregonó el Doctor puertas adentro durante los últimos años fue simple “hay que seguir haciendo lo mismo cuando yo no esté”, y ese mandato se está cumpliendo a rajatabla, y persistirá por lo menos, hasta diciembre del año próximo. Como suelen vanagloriarse en el Municipio, gobierna “el equipo de Mussi”.
El turco no es el Negro
Obviamente que “El Turco” Carlos Balor no es “El Negro” Mussi, pero las décadas de trabajo junto Mussi lo convirtieron en un “mussista” por excelencia. No tendrá el carisma, ni la empatía en el trato con los vecinos o la muñeca política del Doctor, pero tiene el mecanismo. Conoce el método a la perfección, sabe del porque y el cómo se tomaron las decisiones de políticas públicas y de los asuntos políticos que no trascienden.
Además, Balor respeta ese método de gestionar sin excusas. Conocido otrora por su parquedad, el Turco cumple con la agenda “mussista” como lo hiciera el Doctor. Actos, inauguraciones, presencias, desde un encuentro en la sede del Partido Justicialista hasta el vigésimo tercer aniversario de una sociedad de fomento perdida en un barrio periférico, desde un evento escolar hasta un acto con el Gobernador, Balor cumple con lo requerido.
Lentamente, Balor no sólo se ha transformado en el sucesor formal, también se ha convertido en el sucesor natural. Así lo interpreta no sólo el gobierno municipal, también lo hace el aparato político del peronismo de Berazategui.
Cuando Mussi hablaba de su sucesión era claro con todos los integrantes de su ejecutivo y con su entorno: “Si ustedes están juntos puede ser cualquiera”.
Cualquiera menos Patricio
No es intención ahondar ni escudriñar los motivos por los cuales Juan Patricio Mussi se distanció de su padre. Las versiones abundan. Pero los hechos son inapelables. El Doctor vetó en vida a Patricio, en la mencionada expresión “…puede ser cualquiera”, agregaba “menos Patricio”.
La evidencia de la pelea la expone la total ausencia de Patricio en las exequias de su padre. No participo ni del funeral, ni en ninguno de los homenajes que se le siguen haciendo al Doctor. Aclarando también, que el resto de la familia participa invariablemente en cada uno de esos eventos.
No obstante, Patricio es Mussi y tiene expectativas. Otros dirigentes, otros intendentes, lo reciben, le dan espacio. Patricio fue intendente de Berazategui durante casi diez años, gestionó aceptablemente, participó de armados políticos y cuenta con el aval del apellido.
Pero su regreso a la disputa electoral no es sencillo. El aparato político no está de su lado. Las llamadas a integrantes del ejecutivo, a concejales y dirigentes intermedios de Berazategui por ahora tuvieron la negativa como respuesta. Las encuestas que trascienden sobre su imagen tampoco son alentadoras.
La ilusión de una interna y los apoyos que puedan venir de fuera del distrito lo mantienen en pie. Patricio arma con lo que quedó de su paso por la intendencia, con lo que su padre excluyó. Patricio es Mussi pero no es “mussista”.
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