En el marco del 50º aniversario del Golpe de Estado en Argentina de 1976, los Departamentos de Pastoral Social y Justicia y Paz de la Vicaría de Solidaridad de la Diócesis de Quilmes difundieron un mensaje en el que recuperan la figura y el pensamiento del primer obispo de la diócesis, Jorge Novak, como referencia ética y pastoral frente a los desafíos actuales.
El texto retoma la clase magistral que Novak brindó el 26 de marzo de 1985 en la Universidad Nacional de Lomas de Zamora, en la que reflexionó sobre su experiencia durante los años más oscuros del terrorismo de Estado y su compromiso con las víctimas. Allí, el entonces obispo describía el impacto que tuvo asumir su ministerio en 1976, en una diócesis atravesada por el dolor de familias afectadas por desapariciones, persecuciones y violaciones sistemáticas de los derechos humanos.
“El 19 de septiembre de 1976 fui ordenado obispo en la recién creada diócesis de Quilmes… Me encontraría con un mundo insospechado de familias afectadas por atroces dolores… Cada grupo familiar que trasponía los umbrales de mi oficina me comunicaba su carga de dolor y angustia…
Comprendí que la historia tiene una superficie engañosa y una profundidad lacerante… Valoré debidamente el axioma pastoral: «El hombre es el camino primero y necesario de la Iglesia»… Vi claro que sin actitudes sinceras con la situación argentina (la desaparición de personas, la destrucción premeditada de los centros de producción por los instrumentos de mezquinos intereses multinacionales; el hambre y la guerra…) me haría connivente y cómplice del mal en sus múltiples expresiones. Fue un aprendizaje… descubrir la verdad de los hechos, indagar sus causas profundas; y asumir… la defensa y promoción de la dignidad de la persona y de la familia, reclamando la plena vigencia de los derechos humanos inalienables”.
“… Todos los partidarios de la paz y de la vida saludaron con alborozo el 10 de diciembre de 1948 (Declaración Universal de los Derechos Humanos)… Lamentablemente… el cañón no cesó en ningún momento de tronar… La codicia de los grupos poderosos… continuó cebándose impunemente… El panorama se obnubiló con un armamentismo más genocida que la misma guerra… solventado en base al hambre, a la regresión social y a la dependencia cultural… Sin embargo, lo mejor de la humanidad se rebeló contra esa locura”.
“Nuestra América Latina no quedó al margen de esta realidad mundial… incluyéndonos en el número de los países dominados y dependientes… Hubo necesidad de instrumentos internos de colaboración y se los consiguió… se verificó una secuela de golpes de Estado… La ideología de la Seguridad Nacional supo engañar a los incautos… (cf. Doc. Puebla 547-549; 1268-1274)”.
“En nuestra patria la “Doctrina de la Seguridad Nacional” llegó al poder con planes y estrategias bien concretos… A la causa de la verdad y la justicia conculcada por el sistema siniestro de la desaparición de personas se fue sumando… la causa del trabajo, de la vivienda, de la salud, de la escolaridad, de la jubilación, de la paz”.





















