En medio de los cuestionamientos por la actualización en las retenciones al agro, desde la Mesa Agraria de Florencio Varela se pronunciaron en acuerdo con la medida impulsada por el Gobierno nacional. Sostienen que la modificación “apunta a resolver la emergencia social” e implica “caminar en la senda de reformas para la justicia fiscal”.
“Esto se tiene que entender en un contexto en el que el cuarenta por ciento del país pasa hambre y la mitad de los jóvenes comen una sola vez por día (…) El 90 por ciento de la soja que se produce, se exporta y en este momento lo que necesitamos es controlar los precios externos», expresó en diálogo con El Termómetro Ricardo Goyeneche, integrante de la entidad varelense.
En ese sentido, señalaron que la disposición está orientada a “uno de los sectores de mayor concentración de poder económico que es el conglomerado exportador” y que el objetivo es “poder influir en los precios internos a fin de aliviar también a las familias de clase media”. Por eso, destacaron la necesidad de establecer diferencias entre los pequeños y los grandes productores, ya que –por ejemplo- «el total de la producción de soja la hacen 71 mil productores y de ellos tan solo 2 mil concentran el 80 por ciento”
“Este es el momento de plantear retenciones segmentadas, en materia tributaria hay que tratar de forma igualitaria a los que son distintos. El dueño de 60 hectáreas no debería pagar lo mismo que alguien que tiene mil hectáreas”, agregó el referente.
Frente a esto, consideran que la situación se presenta como “una buena oportunidad” a partir de la cual “el Gobierno le podría exigir un esfuerzo mayor a las 2000 empresas y liberar de este tributo a los pequeños y medianos productores”.
“Al pequeño productor, si le sacás las retenciones, va a comprar para invertir: es una rueda que no se puede detener. Los pequeños productores no tienen otra cosa, lo único que saben es producir», observó Goyeneche y remarcó que “el sector está cada vez más pobre y descapitalizado” a diferencia de lo que ocurre con los grandes productores, quienes “siempre hicieron negocio”.
Ante este escenario, a fin de mejorar las condiciones actuales, recordaron que necesitan “una ley de arrendamiento rural que le ponga freno a la especulación rentística y ponga límite a la cantidad de tierra que se puedan arrendar”, así como créditos blandos “para seguir en actividad y poder diversificar la producción”.




















