
Roberto Gaudio (ex concejal y dirigente peronista)
El presupuesto anual es la herramienta fundamental de toda administración municipal y, al mismo tiempo, es la herramienta que nos permite dilucidar qué tiene pensado el ejecutivo para nuestra ciudad.
Para el 2019, Martiniano Molina tiene 8.993.851.758,56 pesos que distribuyó entre distintas áreas. ¿Quiénes se llevaron casi el 50% de ese presupuesto? Si, Desarrollo Urbano y Obras Públicas (25,09%) y Servicios Públicos (24,10%). Efectivamente, es un presupuesto con enfoque electoral que busca “maquillar la ciudad” para conseguir la reelección. Un cuarto de la torta para intentar mejorar la gestión de Servicios Públicos que convirtió la ciudad en un gran basural y que complica la imagen del intendente.
Por eso, analicemos en profundidad algunos números. Seguridad se quedó sólo con el 4,78% del presupuesto. Un área tan sensible con tan poco porcentaje demuestra que no hay intenciones de mejorar la seguridad de los quilmeños. Mucho menos de implementar medidas a mediano y largo plazo que generen políticas públicas para bajar el índice de delincuencia a través de la contención social y el monitoreo.
Cultura y Educación tiene asignado el 5,36%, un presupuesto más que acotado para una ciudad que necesita un municipio presente en el mantenimiento de los establecimientos educativos. Más escaso aún si tenemos en cuenta que es un área fundamental al momento de generar políticas públicas que contengan a nuestra juventud y le den una mejor calidad de vida.
No es un panorama alentador para quienes creemos en una gestión que mejore profundamente nuestra ciudad.
En definitiva, con el 50% del presupuesto absorbido sólo por dos áreas, se deja poco margen para implementar medidas de gobierno de peso en áreas sensibles como Seguridad, Educación, Salud o Industria. Si bien se entiende la importancia fundamental del mantenimiento urbano, no creemos que ésta sea a costa de descuidar los derechos básicos de nuestros vecinos. Un presupuesto que demuestra que la prioridad del intendente es el año electoral y no construir una ciudad mejor para todos.



















