En un momento caliente de su discurso, cuando ya el auditorio estaba de pie, el intendente Gutiérrez soltó la frase “vamos a gobernar juntos”, expresión que motiva a los otros pero pone nerviosos a los propios.
Gutiérrez está exultante con la unidad alcanzada con todos los sectores del Frente para la Victoria, y lo pone mucho más confiado de cara a la elección de octubre. Pese a ello, desde la primera hasta la última línea de funcionarios municipales comienzan a inquietarse.
Lo cierto es que en los últimos quince días y en este nuevo marco de unidad, Gutiérrez sigue exhibiendo la posibilidad de abrir las puertas de una hipotética futura gestión a sus nuevos aliados. Y esos mismos aliados, empiezan a creer que ser parte es posible.
En ese marco, los propios, fundamentalmente aquellos que han tenido un muy pobre desempeño en sus cargos durante los últimos años, se sienten entrampados. Si Gutiérrez pierde, se quedan afuera, y si Gutiérrez gana, corren el riesgo de que los dejen sin laburo, o al menos, perder espacios dentro del municipio.




















