Ignacio Blanco, de Curas Opción por los Pobres de la Diócesis de Quilmes y párroco de la iglesia Santa María de Berazategui, habló con El Termómetro sobre la situación social, el rol de la Iglesia en este tiempo y recalcó en la Semana Santa “hacer memoria de la Pascua es actualizar esa entrega de Jesús en medio de un sistema que oprimía a sus semejantes”.
“Él proponía (Jesús) un camino de liberación, igualdad, justicia y paz”, afirmó e indicó que “esto no explota por los aires” porque “lo que se está viendo es que la gente implosiona y no le queda resto para sumar fuerzas colectivas y reclamar”.
“No hay laburo genuino, el de cuenta propia es muy difícil y van apareciendo escenas que no veía desde la pandemia, como gente pidiendo comida en la parroquia, hay mayor demanda en las Cáritas, el endeudamiento que se hace sentir y muchos que daban laburo en changas en el barrio también se van cortando”, analizó.
En ese sentido, agregó: “Siempre la salida, como decía Francisco, es colectiva, pero es fuerte batallar contra una idea que buscan imponer de que si te va mal es porque algo mal hiciste, hay que batallar con el sentido. El que dice que el argentino nunca quiere laburar nunca estuvo en un andén de tren y en la parada de bondi temprano. Y esperar un dirigente iluminado no nos hace bien. Después de que se vaya este hombre va a quedar tierra arrasada, tenemos que trabajar en el territorio, aglutinando gente, se sale con comunidades organizadas, me decían”.
En otro pasaje de la entrevista, Blanco también indicó que “preocupa el grado de violencia en los conflictos que en cualquier institución aparecen”, aunque entendió que “el tema es cómo se llega a una salida que no sea destruir al otro” ya que “pareciera que los conflictos desaparecen si el otro desaparece”.
Respecto del rol de la Iglesia hoy, expresó que “la sensación es que nada es suficiente”. “Hay voces interesantes, nuestra iglesia siempre busca que la palabra sea oportuna y no para quebrar, pero hay veces que las palabras tienen que ser fuertes porque tienen conmover y despertar. La Iglesia no se puede poner en un lugar equidistante, porque Jesús no lo hizo y defendió a los pobres. A veces siento que nos falta un poco de coraje, parece que mandando flyers se está militando pero hay que poner más el cuerpo en esta era virtual, eso nos debemos”, aseveró.
Para cerrar, como mensaje para esta Semana Santa, afirmó que “el proyecto de Jesús está más vivo que nunca”. “Él quiso subvertir el modelo social y religioso, sigue vivo el amor y siguen los que creer que lo comunitario es mejor que morir mirándose el ombligo”, concluyó.





















