por Ezequiel González
Esa misma herramienta política que le hizo ganar conocimiento y lo metió en la discusión nacional hoy puede ser lo que merme las chances electorales de Nestor Grindetti en la provincia de Buenos Aires. Los resultados deportivos que consiga Independiente en las próximas seis o siete fechas de la Copa de la Liga pueden ser juez en la disputa electoral por la Gobernación bonaerense en octubre próximo.
En abril, cuando Fabián Doman renunció a la presidencia de Independiente, el club se sumió en una profunda crisis institucional que ha reaparecido repetidamente cada vez que los resultados deportivos no acompañaron.
En ese momento Grindetti, intendente de Lanús lanzado para una precandidatura a gobernador, se vio ante una disyuntiva: hacerse cargo o no del club más grande de la Provincia de Buenos Aires.
En la balanza de pros y contras, hace cuatro meses, el jefe comunal de Lanús tenía todo para ganar, visto desde el punto de vista frío del marketing politico.
Y tuvo razón. La presidencia del rojo le dio un nivel de exposición pública que desde su lugar en Lanús no tenía; lo metió en una discusión nacional de la que antes participaba desde un segundo plano, como histórico del PRO y hombre de confianza de Macri; y le permitió sumar un núcleo de opinión positiva a su figura, en base a la resolución de la situación financiera de la institución, en gran parte subido a caballito de la colecta de Santiago Maratea.
Pero el futbol es un arma de doble filo en la política. Los malos resultados deportivos, la falta de resolución de las diferencias internas de la dirigencia; así como la obligación de dividir su tiempo en tres temas que debieron ser prioridad, para cada parte interesada, dejaron a Grindetti en un lugar incómodo de cara octubre.
En la semana posterior a ganarle la primaria a gobernador a Diego Santilli, su alegría se vio opacada en sólo dos partidos. El detonante fue el del último sábado que dejó expuestas varias improvisaciones de la gestión actual del Club. Después de la primera fecha renunció el DT, a pesar de un malestar general se eligió como reemplazante a Carlos Tévez, actual técnico y ex jugador de Boca Juniors, de claros vínculos con el macrismo.
Así, Grindetti podría jugarse gran parte de su capital político en las próximas semanas. Sus decisiones y los resultados deportivos del equipo serán juzgados en las urnas también. Esa misma ventaja que obtuvo en la previa para ser capaz de pelear la interna amarilla puede convertirse en una fuerza de choque que le haga perder la chance de llegar a la gobernación.
Es injusto. Sí, nada tiene que ver lo que hagan 11 jugadores dentro de una cancha con la capacidad que pueda tener para administrar o no el Estado bonaerense, pero hoy son indivisibles. Haya licencia o no, lo que pase en Independiente, tanto como la gestión diaria en Lanús (posiblemente con un impacto menor en el porcentaje total del electorado provincial) será clave para saber si Grindetti es capaz de disputarle el sillón de Dardo Rocha a Kicillof.
El hombre del PRO pelea además contra otra inclemencia. Los primeros sondeos post paso muestran a Juntos incapaz de restarle votos a La Libertad Avanza. Es la reacción que el peronismo espera que tenga el electorado en las generales y lo que podría permitirle a Axel Kicillof retener la gobernación, a pesar que Sergio Massa no sume lo suficiente en octubre. En el frente amarillo buscarán polarizar con Unión por la Patria en la Provincia con el argumento de haber quedado a solo tres puntos en las PASO y sacar de la ecuación a Carolina Píparo.
En ese contexto, Grindetti debería no solo ser el mejor candidato de Juntos por el Cambio sino el más potable de la oposición para ganar en el territorio bonaerense. Allí su nueva figura pública va a pesar. Así, las próximas fechas de la Copa de La Liga conformarán un nuevo escenario para las elecciones generales de octubre.
Pero a no perder de vista que, tres victorias al hilo de la ‘tevesneta’, un nuevo anuncio de cancelación de una deuda y quizás un saludo de Ricardo Bochini podrían cambiar la impresión de una importante porción del electorado bonaerense.





















