(Por Christian Skrilec)
La oposición local también sueña con gobernar Quilmes. Tanto La Libertad Avanza y el PRO tienen candidatos para competir por la Jefatura Comunal. En general reconocen la dependencia del contexto político, el diseño electoral, los padrinazgos y el azar como elementos necesarios para convertirse en candidatos y ser competitivos.
El contexto
Si bien La Libertad Avanza se muestra competitiva y expectante para las elecciones del año próximo, con encuestas que ponderan una intención de voto que oscila en los 35 puntos, la situación del “mileismo” en el conurbano y más específicamente en la Tercera Sección Electoral es bastante menos alentadora.
Desde el interior de la LLA confiesan a duras penas que los números de la Tercera son malos, y en ningún caso superarían una intención de voto del 30 por ciento. Es más, sus también expectantes aliados del PRO han hecho trascender números que rondan los 25 puntos de intención de voto frente los 35 o 40 con los que cuenta de mínimo cualquier aparato pejotista del conurbano.
Esos números sintonizan con la razón. La política del gobierno nacional pega duro en un conurbano empobrecido: suba permanente en las tarifas de servicios (luz, gas, agua, comunicaciones), aumento en los precios del combustible y del transporte público, salarios atrasados, caída en el consumo, derrumbe de las pymes y falta de trabajo son algunos de los vectores de la crisis. Los datos no son opinables, son concretos y oficiales, pero los hechos son peores: cualquier oferta de empleo en el conurbano apila centenares de aspirantes para conseguir un trabajo estable aunque sea por un sueldo magro que no completa la canasta básica.
Sin Embargo, el peronismo
Entonces por qué pueden los libertarios ilusionarse con gobernar la Provincia y algunos distritos. La respuesta no está exclusivamente en una mejora de la economía y del metro cuadrado de los habitantes del conurbano en ese aspecto, sino también en el peronismo.
Si esto empeora y la crisis se agudiza, difícilmente les alcance, pero el escenario de un gobierno nacional que mantenga los estándares económicos y sociales actuales y un peronismo detonado también es posible. No es lo mismo una elección bonaerense desdoblada que una concurrente. Tampoco es igual un peronismo roto (en dos o más listas) que uno unificado. Tampoco es lo mismo un peronismo consolidado y encolumnado por la interna que otro desgastado y quebrado por la misma, es imperativo recordar la interna Fernández-Domínguez del 2015, que terminó con la gobernación de Vidal, y las intendencias de Valenzuela, Molina y Grindetti entre otros.
Candidatos sobran
En este marco de incertidumbre crónica que vive la política, a la Libertad Avanza le sobran candidatos, a los que se les suman los que podría proveer el PRO.
El primer nombre que aparece es el de la polémica concejal Estefanía Albacetti. Su trabajo de campo y la difusión consecuente en redes sociales con un inapelable estilo “libertario” son reconocidos. Agresiva y declamatoria, Albasetti se muestra como una fiel exponente del “mileismo” local. El problema es que el mismo estilo que la posiciona también la obstruye. Le cuesta la conducción y el consenso le es ajeno. El conflicto interno libertario en el distrito lleva su sello. Admite que quiere ser candidata a Intendente, si lo logra, sin duda nos brindaría una campaña entretenida.
Otro nombre es el del diputado provincial Nahuel Sotelo, ex secretario de Culto de la Nación, soldado de las fuerzas del cielo y por ende vinculado a Santiago Caputo. Con un perfil más medido y demasiado distante a lo territorial, Sotelo depende de la resolución de las internas nacionales. Un candidato para una lista libertaria en alza y muy dependiente del arrastre.
Entre los más mundanos surge Leandro Goria, actual concejal y soldado de Sebastián Pareja. Goria viene del peronismo tradicional, es ortodoxo, de derecha, y su mayor valor es que puede obtener consenso, no sólo al interior de la LLA, sino también en los sectores peronistas del distrito cuyo objetivo es discontinuar a La Cámpora en el gobierno comunal.
Para concluir con los libertarios debemos mencionar a Mariana Brey. La conductora y panelista ha hecho un culto de la defensa de las políticas de Milei y aseguran que tiene diálogo directo con el Presidente. Nunca descartó su participación en la política electoral pero tampoco definió sus aspiraciones. Aseguran que estaría dispuesta a integrar la lista de Diputados Nacionales, respecto a la intendencia de Quilmes, habrá que convencerla.
Y si hablamos de famosos podemos aprovechar y mencionar a Martiniano Molina. Siempre un posible candidato de una alianza PRO-libertaria. “Martiniano se lleva mal con los libertarios”, “Martiniano está con su emprendimiento gastronómico”, “Martiniano está más en Rosario que en Quilmes” y otras frases como esta se repiten en los mentideros políticos. Lo cierto es que Martiniano Molina es ex intendente, tiene un nivel de conocimiento innegable en la ciudad, mantiene cierto grado de imagen positiva y unos cuantos votos propios, esto, más su relación con el posible candidato a gobernador bonaerense Diego Santilli, pueden traerlo al ruedo.
Dentro del PRO también hay que mencionar a Maru Sotolano, la actual diputada provincial es de las pocas referentes amarillas que quedaron en pie en la Tercera Sección. Del riñón de Jorge Macri, siempre mostró voluntad de ser y conoce bien el distrito, pero dependerá de los acuerdos o desacuerdos que obtengan los Macri en su negociación con MIlei para tener un futuro territorial.
Para cerrar, un amague, la diputada nacional Lorena Petrovich puede revolotear por la ciudad. Ya lo hizo años atrás cuando siendo Senadora provincial fue expulsada de Lanús y buscó plafón para su candidatura a diputada recorriendo Quilmes. En general se cree que esta vez actuará de la misma forma en busca de la renovación
Gracias por leer.


















