(Por Christian Skrilec)
Los leales a Perón, los leales a Perón y Evita, los leales a Evita. Los leales al Movimiento Peronista. Los leales al Justicialismo. Los leales a Néstor, a Néstor y Cristina, los leales a Cristina. Los leales son leales hasta que dejan de serlo. El culto a la lealtad que practica el peronismo no se quiebra a fuerza de traiciones.
Hubo múltiples actos del Día de la Lealtad en la Provincia de Buenos Aires. En conjunto proclamaron su lealtad los integrantes del Movimiento Derecho al Futuro en La Matanza. Hicieron lo propio los Jefes Comunales de la Liga de Intendentes en Moreno. Peregrinaron a San José 1111 los leales a Cristina. Conmemoraron solos la lealtad en sus distritos varios intendentes.
Quienes participaron en más de un acto, o en todos los actos por el Día de la Lealtad, ¿son leales a todos o sólo leales a sí mismos? El que sólo encabezó un acto en su distrito, ¿no es leal a nadie o reclamó lealtad a los suyos? La única lealtad que el peronismo sostiene es la lealtad al poder, cuando el poder o el liderazgo está en duda todos son traidores potenciales.
“Voy a salir a cazar traidores”, dijo en el 2009 el mandamás de José C. Paz, Mario Ishi. Por suerte para el peronismo la cacería no fue exitosa, y apenas cuatro años después, en el 2013, los traidores se fueron con Massa, o al menos eso aseguraba La Cámpora en una de sus canciones más emblemáticas.
En el 2015, los traidores al peronismo apoyaron a Mauricio Macri y por lealtad a “la gente” y a la Argentina, le dieron “gobernabilidad” a Cambiemos. Unos años después, en el 2019, todos los peronistas cerraron filas para defender a la patria y acompañaron al “traidor”, “empleado de Clarín”, “esbirro de Magnetto”, Alberto Fernández, el candidato de todos, todas y todes. Por fin, en la última elección presidencial, el peronismo en su conjunto llevó candidato a un leal a prueba de traiciones: Sergio Massa.
Un perro que se muerde la cola, primero girando hacia la izquierda y luego a la derecha, dando vueltas para un lado y después para el otro. Los leales de hoy son los traidores de mañana, y los traidores de mañana serán los leales del próximo lunes.
“Axel fue leal a Cristina hasta donde pudo”, suele repetir un “axelista” paladar negro. ¿Si fue leal hasta donde pudo ahora es un traidor? Tal vez el mayor acierto de La Cámpora en su pelea con el Gobernador sea calificarlo como “desagradecido”.
El desagradecido también es una consecuencia directa del culto a la Lealtad. El peronismo, los dirigentes, pagan la lealtad, porque como es obvio, si la lealtad no se paga se abona y se siembra la traición. El problema es que de tanto pagar lealtades también se cosechan desagradecimientos.
El peronismo es un movimiento, y ese movimiento permite contener a los extremos: a la izquierda y a la derecha, a la ortodoxia y al progresismo, a los leales, a los traidores y a los desagradecidos. Todos son peronistas.
La cuestión de fondo es, que este movimiento parece haberse quedado inmóvil, mientras el peronismo bonaerense se fragmenta y el peronismo nacional está “balcanizado” y roto, hay que preguntarse cómo hará el peronismo para construir una opción de poder real para brindarles una alternativa válida a los votantes.
Mientras tanto, ¡viva la lealtad carajo!
Gracias por leer.



















