Daniel Miksa, subsecretario de la Agencia de Recaudación de Quilmes (ARQUI), habló con El Termómetro sobre la ordenanza que aprobó el pasado martes el Concejo Deliberante local que crea una moratoria para los comercios y las industrias que tienen deudas en la Tasa de Seguridad e Higiene.
Según explicó el funcionario, la medida responde a la recesión económica, la caída generalizada de la facturación y el impacto de esa situación sobre la recaudación municipal y los fondos provinciales. Miksa, marcó que el municipio tomó la decisión luego de analizar la situación con distintos sectores económicos y ante la falta de acompañamiento del Estado nacional.
El funcionario vinculó además la medida con un contexto nacional caracterizado por altos niveles de endeudamiento y evasión. El objetivo del plan, según dijo, es ayudar a los contribuyentes a regularizar su situación y promover que quienes están fuera del sistema formal puedan encuadrarse. “En la recesión económica que estamos transitando vemos la situación de los comercios y las industrias que están en caída libre”, afirmó.
Beneficios y alcance del plan
La moratoria contempla una quita del 100% de intereses, multas y recargos, y una reducción de hasta el 20% del capital adeudado. Abarca ejercicios vencidos hasta 2025, pero no incluye el ejercicio 2026, que está en curso y cuenta con otros planes de regularización.
El régimen especial rige desde el 1 de septiembre hasta el 15 de octubre y está destinado exclusivamente a contribuyentes del régimen general. Los monotributistas quedan excluidos, aunque pueden acceder a los dos planes ya vigentes: uno para ejercicios vencidos y otro para el ejercicio actual. También quedan excluidos los funcionarios y funcionarias municipales que hayan ejercido durante los últimos diez años, así como sus familiares directos.
Ante la crítica de que las moratorias benefician a quienes no pagan y no premian a los contribuyentes cumplidores, Miksa sostuvo que, en el contexto actual, la medida constituye un acompañamiento necesario para evitar mayores niveles de incumplimiento. Señaló que el “premio” para quienes cumplen se expresa en las obras y acciones directas del gobierno municipal, aunque reconoció que la situación económica impide aplicar políticas más favorables.
Caída de la actividad y la recaudación
Para evaluar la tasa de Seguridad e Higiene, el funcionario explicó que el municipio analiza simultáneamente el nivel de facturación y la cantidad de comercios e industrias radicados en el distrito. Aunque existe una fluctuación en el número de contribuyentes por la apertura y cierre de establecimientos, todos los sectores registran caídas en su facturación. Según la actividad, las disminuciones oscilan aproximadamente entre el 30%, el 40% y el 50%, y parte de esa contracción se traduce en mayor informalidad.
Al comparar la recaudación interanual en términos ajustados por inflación, la caída se ubica aproximadamente entre el 10% y el 30%, según el sector. Miksa remarcó que el municipio evita trabajar únicamente con un consolidado general y prefiere analizar cada actividad por separado. La intermediación financiera aparece como el sector de mejor desempeño, mientras que la industria es uno de los más afectados, tanto por la caída de facturación como por el cierre de empresas.
El titular del ARQUI marcó que la cantidad de comercios no permite por sí sola medir la situación económica. Algunos establecimientos cierran y son reemplazados por otros más pequeños, por lo que puede existir una aparente estabilidad en el número de locales, pero con una fuerte pérdida de empleo y de capacidad productiva, dio como ejemplo una industria que empleaba a 50, 100 o 200 personas puede ser reemplazada por un depósito logístico con apenas cuatro trabajadores.


















