En la previa al tratamiento de la reforma laboral en el Congreso, el economista y referente de Política Obrera, Marcelo Ramal, habló con El Termómetro sobre el proyecto que impulsa el gobierno de Javier Milei. Marcó que es un retroceso para los derechos de los trabajadores que va a aumentar el grado de inestabilidad y precarización del trabajo.
“La razón de fondo por la cual el gobierno quiere la reforma laboral es para dar una señal política al sector empresarial que lo apoya y sostuvo a su gobierno durante este periodo, va a llevar adelante una política de fuerte ajuste y liquidación de los derechos laborales para dar una señal porque otras señales no las puede dar en medio de una crisis industrial en una situación de deterioro de la producción y el consumo”, afirmó Ramal.
También explicó que la llama “contra reforma” y no “reforma” porque el proyecto “no tiene nada de progresivo, ni nada favorable”. “Es un retroceso que lleva a la condición en la cual un trabajador en la Argentina se encontraba un siglo atrás, hablar de reforma, o de una modernización del trabajo es una falacia, por eso nos inclinamos a llamarlo una contra reforma, para no concederle al gobierno esta idea de que esta modernizando el derecho al trabajo”.
Ramal se refirió también a la situación de los trabajadores de plataformas: “Nos quieren vender que por la propia modalidad del trabajo, donde cada uno actúa en formal aislada, dispersa, haciendo una tarea puntual de un viaje con un pasajero o un delivery, que esto sería imposible de formalizar, que la única realidad laboral posible sería tratar al trabajador como un micro emprendedor con una compra y venta de un servicio, esto es falso por completo, el trabajo de plataforma esta articulado a través de la propia aplicación que es como un gran fábrica virtual”.
Para el dirigente de Política Obrera “esta reforma no tiene beneficios, porque se genera una gran ficción, se presenta como que las leyes laborales están obsoletas, que hay que actualizarlas, se presenta como cambiar un sillón de la casa o el auto, como algo que es en función de un bienestar general, pero no es así”. “Acá existe la voluntad del capital, y el Estado para llevar adelante un paso atrás a la fuerza laboral, empujar al mundo del trabajo a un gran retroceso con el objetivo de resarcirse económicamente, no hay nada vinculado con aumentar el empleo. El trabajo se está precarizando cada vez más intensamente, lo que se está buscando es volver más inestable y precaria a la planta de trabajadores”, aseguró, al tiempo que insistió en que “la decisión de un empresario de tomar o no un trabajador tiene que ver con el ciclo económico en su conjunto”.
Según Ramal “el punto mas fuerte de la reforma es la indemnización por despido”, ya que “se general un ahorro previo que no lo hace el empresario sino el trabajador con el 3% de los aportes previsionales para financiar el despido. Dicen que van a cobrar la misma indemnización pero las condiciones son diferentes, una cosa es que el empleador tenga que poner el dinero y otro es un empresario que ya reunió los fondos pero no son fondos que aportó el si no que le dedujo al trabajador, entonces el despido está a la vuelta de la esquina en esas condiciones”.
“Va a aumentar el grado de inseguridad del trabajador, no veo impacto positivo en el empleo porque no está determinado por este tipo de condiciones laborales, pero para el trabajador, esto aumenta su inseguridad, su incertidumbre, lo disminuye en su condiciones de negociar o disputar el salario porque le da al patrón fuertes herramientas de coerción. Además hay una fuerte restricción al derecho de la huelga o a las asambleas. Todo se junta para condicionar fuertemente al trabajador”, afirmó.
Finalmente dijo que “un papel no es la ultima palabra”, sino que “la ultima palabra la van a dar los trabajares”. “De acuerdo a lo que pase en las fabricas va a haber más de un patrón diciendo para qué se votó esto porque los trabajadores, lo que tengan que hacer lo van a hacer de cualquier manera”, cerró.




















