Un sector de la oposición de Avellaneda presentó un proyecto de ordenanza para prohibir la actividad de “cuidacoches” y “trapitos” en la ciudad. La iniciativa busca restringir este o «cualquier otro servicio de cuidado, vigilancia, guía de estacionamiento, lavado o mantenimiento de vehículos que se realice en la vía pública y que implique solicitud, exigencia o aceptación de contraprestación económica o cualquier forma de remuneración».
El documento, que ingresó al Concejo Deliberante local cuenta con las firmas del concejal del unibloque Avellaneda Primero, Damián Paz, y de los ediles del PRO Lucas Yacob y Yésica Argañaraz, denuncia que “en la práctica habitual, esta conducta genera situaciones de presión sobre automovilistas que se sienten obligados a pagar bajo la amenaza tácita de posibles daños, vandalismo o represalias”.
Se solicita que el municipio mantenga “el orden público, la seguridad urbana y el correcto ejercicio de los derechos de los habitantes, garantizando que el espacio público no sea usurpado de hecho por actividades no autorizadas que puedan generar intimidación o afectación de bienes y libertades básicas”.
En ese sentido, se pide que la comuna se encargue de controlar, fiscalizar e instruir actuaciones por el incumplimiento, incluyendo la coordinación con fuerzas de seguridad y la Policía local para garantizar su cumplimiento. Y se proponen sanciones “que podrá incluir multas, apercibimientos, incautación de herramientas o elementos vinculados a la actividad (…) para hechos contrarios al orden público y la ocupación no autorizada del espacio público”.
El concejal Paz, en contacto con El Termómetro, marcó que el proyecto tuvo raíz en base a quejas de los vecinos por “los fines de semana y los días de partido”, a lo que afirmó que “el municipio tiene que tomar cartas en el asunto”. Mencionó que en otros distritos se encontraron diferentes soluciones a esta problemáticas, aunque “no sin conflicto”.





















