El magíster en políticas educativas y director de la carrera Educación en la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ), Roberto Abdala, habló con El Termómetro sobre la reforma educativa que impulsa el gobierno nacional, a la que definió como “una reforma profunda en el sistema educativo en Argentina, es una ley que tiende a modificar mucho”.
“Hay hoy en día que plantear dónde estamos parados a nivel educativo y la respuesta va a ser mayoritariamente que no estamos bien. Cierta legitimidad tiene el gobierno de proponer un cambio. Sería importante un debate nacional amplio y cómo se debería trabajar. Si uno no reforma cosas con dificultades va a venir alguien reformista con legitimidad social. Hay algo de ignorar lo educativo en la agenda política y después fracasan seriamente en la cuestión. Hay chicos en secundario que llegan sin saber leer y escribir. La ley no va a en esa línea sino en la preponderancia del sistema y de la familia”, afirmó el especialista.
Sobre el homeschooling, contó que “hay países que lo tienen prohibido” y “permitido en EEUU, que no pasa del 7 por ciento”, y afirmó que “las familias que eligen no enviarlos a la escuela van a ser los que tengan los medios económicos para pagar docentes en sus casas”. En tanto planteó que ese cambio afecta la “falta de socialización y de adultos que escuchen a los niños para que pueda intervenir y proteger al menor” y que está enmarcado en una “desconfianza en las instituciones que tienen que con la época y la ideología del gobierno”.
Acerca de la autonomía escolar, Abdala reflexionó que el actual “sistema es muy segregado económicamente” ya que “las familias buscan que las escuela estén en un contexto similar al suyo” y que las modificaciones propuestas “apuntan a segregarlo más, va a ser un sistema más desigual”. “Con más recursos se puede armar un mejor plan de estudio y eso va a traer más matrículas, sin recursos puede que el proyecto sea más pobre”, marcó.
En ese sentido Abdala llamó a “reforzar cuestiones básicas de las escuelas” como “darles más recursos a las escuelas para resolver ciertas problemáticas” y que recomponer “los vínculos con las familias, no puede ser que estén en contra”, al igual que el tema de “redes y dispositivos”. “Hay que escuchar a los docentes que están en el día a día, que es la única manera para pensar políticas que empiecen a impactar”, recalcó.
Asimismo, criticó que muchas “son políticas que vienen de arriba abajo y no tienen evaluación”. “Sin esa información es muy difícil saber a dónde ir y hace falta. Pero la evaluación docente siempre es un problema, que hoy es un sistema poco evaluado”.
De cara al futuro, en caso de que avance esta reforma educativa, el especialista en Educación entendió que “es difícil tener un contexto de esperanza” y aseveró que “sin una fuerte autocrítica va a ser muy difícil encontrar respuesta”. “Va a empezar a haber menos docentes, que dejan la profesión porque no son valorados socialmente mal remunerado. El desafío es pensar cómo resolver los problemas que tenemos, pero vienen tiempos de mucha conflictividad”.





















