En los últimos días se dio a conocer que en el último año cerraron 16 mil kioscos en el país y el vicepresidente de la Unión de Kiosqueros de la República Argentina, Adrián Palacios, dialogó con El Termómetro y se refirió al presente del sector.
“Venimos arrastrando cierres a nivel nacional desde el año pasado, desde octubre veníamos en descenso y este año se profundizó porque no hubo consumo interno en nuestro sector, tampoco en otros productos, esto es porque con el nivel adquisitivo de los salarios no se llega a fin de mes, y los productos de los kioscos no son parte de la canasta básica”, lamentó y explicó que “las ventas bajaron un 40 por ciento este año, lo cual sumado al aumento del alquiler, el gas, la luz, hicieron un combo explosivo que generó que se tengan que cerrar las persianas”.
Detalló que “los más afectados están en Caba y la provincia de Buenos Aires” porque “es donde el nivel de alquiler es más alto y se tornaron impagables”, por lo cuál allí se dieron la mayoría de los cierres. También marcó que “las estaciones de servicio y la inseguridad también afectaron mucho”.
“Tenemos competencia desleal en un montón de rubros, desde verdulerías que venden gaseosas o alfajores, hasta las grandes cadenas. También tenés la dificultad de que algunos kioscos no pueden vender bebidas alcohólicas cuando los supermercados y los chinos si. Hay todo un combo que afecta y estamos tratando que los legisladores provinciales y nacionales empiecen a modificar las leyes acorde a las condiciones del país y las costumbres de nuestros ciudadanos”, sumó.
En ese sentido marcó que muchos trabajadores que se quedan sin trabajo “todavía ponen un kiosko pero lo hacen en sus casas” y que el que cierra un comercio de este tipo “abre otro en otra calle donde la carga impositiva sea menor”.
Respecto del tipo de consumo, aseguró que “los comerciantes se van adaptando a las nuevas necesidades, hoy no se venden primeras marcas, pero sí segundas marcas y se van armando muchas promociones”, para fomentar la compra.
“Hay que terminar con la discriminación a nuestro sector con la venta de alcohol. El segundo paso es que las golosinas no se vendan en las farmacias y leyes que permitan mantener el consumo interno en nuestro país, esperemos que pronto se active. También un control del Estado que hoy no está”, concluyó Adrián Palacios.





















