“Vamos a seguir militando para que Milei no siga gobernando porque es un virus”, planteó el dirigente del Polo Obrero, Eduardo Belliboni, en diálogo con El Termómetro. El hombre de izquierda denunció, además, una persecución judicial contra la organización social por una causa en la que se los acusa de defraudación al Estado. Contó que no le permitieron presentar pruebas ni testigos y que llevarán el caso ante la organismos internacionales. Lanzaron una junta de firmas para acompañar su reclamo.
El dirigente social, aseguró que termina el año «agotado» por las movilizaciones que hicieron, y resaltó la de la semana pasada a Plaza de Mayo. Coincidió con que bajó la cantidad de protestas: «No hay grandes concentraciones de gente en avenidas porque el gobierno amenaza con grandes represiones», analizó y comparó que «durante la dictadura tampoco había movilizaciones».
En ese marco, cuestionó el accionar de las centrales obreras y puso como ejemplo los 200 despidos en la empresa AVON, que no tuvieron acompañamiento sindical.
En la misma línea puso a los representantes de la política: «Hay un pacto con las fuerzas políticas para sostener este desastroso gobierno de Javier Milei. Lo que ha primado es contener», cuestionó y sumó: «Tenés al 90 por ciento de los dirigentes sosteniendo a este gobierno. ¿Escuchaste a Cristina llamar a una movilización a Plaza de Mayo?».
Sobre su situación con la justicia, Belliboni consideró que no sólo el Polo Obrero tiene «un problema con la justicia», sino que lo tiene todo el país «con una justicia que no persigue a quien debe y persigue organizaciones sociales».
«A nosotros nos persiguen por defraudar al estado, nosotros somos los defraudados del estado hace 30 años cuando me echaron de ferrocarriles», sostuvo y relató que les «han negado la más mínima defensa. No pude presentar un testigo. Por eso estamos haciendo una campaña de firmas, que ya firmo Pérez Esquivel, y vamos a llegar el caso a Cortes Internacionales».
Belliboni entiende que el ataque al Polo Obrero es «porque no nos quedamos de brazo cruzados y luchamos. Luchamos cuando Alberto tampoco entregaba comida; luchamos contra Macri, y contra Cristina». «Está claro que hay una persecución contra nosotros por el carácter independiente de nuestra lucha. Cuando no te pueden comprar te quieren matar», lanzó.
Y cerró asegurando que seguirán en la calle: «Vamos a seguir militando para que este tipo no siga gobernando porque es un virus».





















