Desde 2017 el municipio de Avellaneda implementó un programa de subsidios para obras y refacciones en escuelas públicas. Se convirtió en una de las banderas de la gestión de Jorge Ferraresi que, por ejemplo, para este año adelanta que invertirá unos 10 mil millones de pesos. Ahora, una consejera escolar de la oposición y directora de escuela denuncia que se trata de un sistema que evita llamar a licitaciones públicas para la realización de las obras, y contrata de forma directa empresas a través de las cooperadoras de las instituciones educativas.
En diálogo con El Termómetro, Gabriela Pérez, consejera escolar por el PRO, dio detalles de una denuncia que hizo pública a través de sus redes sociales.
«El Fondo de Financiamiento Educativo son recursos que llega desde Nación a Provincia y que esta reparte a todos los municipios. El único distrito que usa el Fondo para subsidios es el municipio de Avellaneda», contó Pérez y detalló: «Lo entrega en subsidios para las cooperadoras escolares, pero lo entrega con una modalidad particular. La directora de la institución tiene que hacer una nota pidiendo un presupuesto para una obra. Pero antes el arquitecto del municipio pasa por la escuela y le dice qué y cómo tiene que hacer el pedido al municipio para que le entreguen los fondos».
Asimismo, la dirigenta del PRO señala que las directoras plantean que «los subsidios quedan asentados en los libros de la cooperadora, pero no tienen un seguimiento de obra, ya que lo rinden en el municipio. Deberían proceder como cualquier otro fondo o recurso que reciben las cooperadoras», al tiempo que remarca que «hay mucho miedo en Avellaneda y las mismas directoras en off te dicen que les dan la plata y les dicen la empresa con la que tienen que trabajar».
Puso como ejemplo la situación de la Escuela Primaria N° 40, que recibió un subsidio el año pasado y «quedó tapiada durante un tiempo porque no había más recursos y la empresa no se comprometió a seguirla porque no le habían pagado todo el dinero».
«En otros municipios los recursos del Fondo Educativo los licita el ejecutivo y se hace cargo el municipio de la obra. Pero para licitar en las municipales el tiempo es mayor que si el intendente le da el dinero a la cooperadora y estas contratan una empresa para trabajar. Pero las cooperadoras asumen una responsabilidad que no les compete», aclaró Pérez y recuerda que «quien da el inicio de obra en una escuela, que es provincial, es el arquitecto de la dirección de infraestructura escolar de la Provincia, y no el Municipio».
«Si se cae el techo y lastima un pibe, y no tenés acta de inicio y final de obra, la responsabilidad es de la cooperadora», aclara.
Además, insistió en que la falta de controles a quienes hacen las obras genera que algunas se hagan mal y luego el Consejo Escolar tenga que volver a poner fondo en esa misma institución para arreglarlo: «Por ejemplo, en la Primaria N°60 una parte del techo se vino abajo porque no tenía desagüe correspondiente (NdE: el techo de la Escuela 60 no se pudo terminar de arreglar por una tormenta que lo impidió, pero no consta que haya intervenido el Consejo Escolar). Pero se mezcla todo porque en el Consejo Escolar trabajan más como empleados del intendente que de la Provincia».
A fines de junio, previo a volver a irse de vacaciones este año, Jorge Ferraresi encabezó un acto en el Centro Municipal de Arte en el que anunció que entregó 83.500.000 de pesos en subsidios para instituciones escolares para obras y refacciones y adelantó: «Otorgaremos 2.000 millones más hasta fin de año, con recursos municipales».
El sistema de subsidios permite una entrega direccional por parte del ejecutivo y Pérez señala que «muchas directoras que no lo pidieron no le llegan subsidios y muchas que recibieron, pero no contrataron a la empresa que les dijeron, no les volvieron a mandar». Asimismo, la consejera escolar adelantó que prepara material administrativo para presentarse ante el Tribunal de Cuentas de la Provincia.





















