Había sido uno de los puntos más relevantes del discurso de apertura de sesiones del Intendente Néstor Grindetti, en abril pasado, pero la realidad de un año complicado, a nivel nacional, lo dejó de lado. Lanús apunta a regular la venta ambulante en las calles y planea cobrar un canon a los puesteros. Una polémica en puerta.
El Municipio avanza de llenó sobre la venta callejera. En el proyecto de modificación de la ordenanza Fiscal y Tributaria, el Ejecutivo incorporó una serie de medidas con las que busca regularizar la actividad.
Así, en el artículo 141, que se incorporará a la norma, señala que se le cobrará un canon, previo un empadronamiento, a aquellos interesados a instalarse en la vía pública con fin de venta. La tasa será mensual y por turno, admitiéndose hasta dos por cada puesto instalado (se entiende turno por turno a horario diurno y vespertino).
Con esto, el Ejecutivo quiere controlar la actividad que se produce de hecho en la ciudad. Según la Cámara Argentina de la Mediana Empresa, Lanús es uno de los municipios con más actividad “ilegal” del conurbano. En un relevamiento que hicieron durante julio, se detectaron 107 puestos de venta callejera en las avenidas, calles y peatonales relevadas en el centro de Lanús. Este número representa una suba de 46,3 por ciento respecto al relevamiento realizado en las mismas calles durante el año anterior y una suba del 24,4 por ciento con respecto a junio del corriente.
El proyecto también legisla sobre el poder de policía que la Municipalidad tiene para hacer cumplir con la reglamentación y autorizará al Ejecutivo a poder retirar de la vía pública a aquellos que la estén ocupando sin estar empadronados. Una decisión que traerá polémica.


















