El Concejo Deliberante realizó una sesión especial para despedir a los doce concejales salientes de cara a la nueva conformación que comenzará a funcionar desde el próximo miércoles 9. Dieciocho de los concejales hicieron uso de la palabra para agradecer y saludar a sus pares. El presidente del cuerpo, Migliaccio, tuvo un discurso final que lo llevó casi hasta las lágrimas.
En forma de reconocimiento se le entregó un diploma a cada uno de los ediles salientes: María Cristina Sanchez; Susy Paz, Stella Maris Silvera, Lujan Dubroca, Rubén Aranda, Oscar García, Gustavo Filareti, Fabián García; Obdulio D’Angelo y José Migliaccio, el único que pudo renovar su banca. Estuvieron ausentes Hernán Lupo y Ricardo Olí Argüello.
Entre los puntos más particulares estuvo el de Rubén Aránda (FPV), el primero en tomar la palabra quien en medio de un largo discurso negó acusaciones contra su persona por haber “entregado la escuela 9“ en las primeras a la fuerza de Gurzi.
El Edil Fabián García (HACER), hizo un balance de su bancada y aprovechó para quejarse de la construcción de una calesita en la plaza de la Estación de Ezpeleta en el marco de la ordenanza aprobada por el propio concejo.
Casazza se molestó por los elogios personales (ofreció uno general nombrando a cada uno de los que se dejaban su lugar) y pidió dejar “las diferencias políticas de lado”. Obdulio D’Angelo consideró que el concejo fue “una escuela” para él; Stella Maris Silvera consideró que “no habló mucho”; María Luján Dubroca recordó que ingresó al concejo en 2007 junto al padre del intendente electo Martiniano Molina; Queijeiro se mostró contento en compartir su banca con ediles que votó en 2011; Susy Paz le agradeció a Víctor De Genaro, quién llevó al Santucho al FAP, el cual dejó a días de asumir y a Nora Saraco, concejal del PRO; y José Migliaccio, casi entre lágrimas aseguró haber sido “un presidente acompañado”.
Terminada la sesión en los pasillos se escuchaba gente diciéndose “emocionada” por el discurso del presidente.
Para el próximo miércoles 9 está convocada la sesión preparatoria para la asunción de los nuevos ediles.



















Lamentable actuación de los concejales… mucha rosca y café; y de patear los barrios ni hablar… se viene la renovación muchachos!
Stella Maris Silvera consideró que “no habló mucho”. El unico discurso que probablemente haya dicho en su mandato. Volve a vender a la feria de donde nunca tendrias que haber salido gorda chanta.