La reconocida fábrica de caramelos Lipo, ubicada en Lanús, atraviesa un fuerte conflicto laboral tras el despido de 25 trabajadores y las denuncias por irregularidades en el pago de salarios de los operarios que continúan en la planta.
Los empleados despedidos aseguran que la nueva gestión, encabezada por el inversor Telmo Contrera, recurrió a supuestas causas disciplinarias para evitar el pago de indemnizaciones. Por su parte, quienes permanecen en sus puestos cobran sus sueldos en cuotas y no reciben los aumentos paritarios acordados por el gremio.
La situación también impacta en las familias que perdieron sus ingresos y la cobertura de salud. Algunos de los exempleados sostuvieron que tienen hijos que necesitan tratamientos médicos permanentes. Las denuncias también alcanzan a quienes todavía trabajan en la fábrica. Los operarios afirman que reciben sus salarios de manera fraccionada, que no perciben los aumentos establecidos en las paritarias y que sufren descuentos de manera injustificada.
A ese escenario que llevó a un reclamo en las puertas de la planta de Lanús, se sumó la paralización de la producción de Lipo durante esta semana por falta de azúcar, un insumo esencial para la fabricación de caramelos.
Los trabajadores, además, cuestionan que las dificultades laborales convivan con lo que describen como un nivel significativo de comercialización, ya que la empresa declaró haber vendido 120.000 toneladas de productos y tendría previsto instalar una nueva máquina para fabricar gomitas.


















