La empresa textil Alter SAIC de Berazategui cerró sus puertas y despidió a todos sus trabajadores tras varios meses de suspensiones, reducción de personal y un deterioro financiero que la propia compañía atribuyó a la caída de las ventas, el aumento de los costos y la apertura de las importaciones.
La empresa había iniciado su actividad en 1970 y durante más de medio siglo se dedicó a la fabricación de tejidos de punto de poliéster, lycra y otros materiales con elastómero. Sus productos eran utilizados principalmente para ropa deportiva, trajes de baño, calzas, corsetería y lencería. Además, prestaba servicios de tintorería, terminación y sublimación para otras firmas.
Según relataron desde la planta, el conflicto comenzó a agravarse a fines de 2025 cuando la compañía puso en marcha un esquema de suspensiones que se extendió hasta mediados de julio. Tras esto, la compañía desvinculó a unos 30 trabajadores bajo el artículo 247 de la Ley de Contrato de Trabajo, mientras la planta continuó funcionando con una dotación reducida.
La reducción de personal continuó durante agosto y, para septiembre, quedaban entre 35 y 40 empleados. Finalmente, el 16 de septiembre, el propietario se presentó ante los trabajadores y comunicó que la fábrica no continuaría operando.
Los trabajadores recibieron los telegramas de despido y, según denunciaron, la empresa les informó que deberían iniciar acciones legales para intentar cobrar las sumas pendientes. También les comunicó que esperaba una eventual venta del predio para afrontar parte de las obligaciones.
En las cartas documento enviadas al personal, Alter describió una situación de «insolvencia operativa» y vinculó el deterioro con el desplome de las ventas, la apertura de las importaciones, la caída del consumo y el incremento de los costos.
La compañía aseguró haber registrado durante los últimos doce meses una disminución del 68% en la facturación. También mencionó problemas para acceder a materias primas, pérdida de rentabilidad, deudas con proveedores y dificultades para obtener financiamiento. Los trabajadores, además, cuestionan que la empresa pretenda reducir el monto de las indemnizaciones y reclaman cobrar el total que consideran correspondiente.
Los números presentados por la propia empresa reflejan la contracción de la actividad. La venta promedio de telas de producción propia pasó de 37.516 kilos en 2025 a 21.242 kilos entre enero y abril de 2026, una baja del 43%. En el área de tintorería a fasón, el retroceso fue todavía mayor: los kilos procesados descendieron de 27.419 a 8.625, una caída del 68%.





















