(Por Macarena Ramírez)
El lunes 15 de noviembre empieza una nueva etapa en el gobierno de Axel Kicillof en la provincia de Buenos Aires. Él mismo lo dijo en el cierre de campaña en Merlo: “Convirtamos el encuentro de hoy en el comienzo de una etapa de la provincia”. Tras la elección, y se cual sea el resultado, el gobernador bonaerense tendrá que decidir hasta dónde llegaran los nuevos cambios en el gabinete; qué impronta le dará a la gestión; cómo se repartirá el poder; roles y ahí sí dependiendo de los resultados, analizar la estrategia en la Legislatura bonaerense para sacar leyes claves.
Kicillof sabe que si quiere tener la posibilidad para competir por un nuevo mandato en 2023 debe dar un volantazo en la política y la gestión provincial, tarea que ya comenzó tras la derrota de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), pero que tendrá que profundizar pese a la convicción de que gran parte del golpe fue responsabilidad de la economía, dependiente del gobierno nacional.
Hasta el momento, el gobernador evitó explicitar si su objetivo era permanecer por dos mandatos consecutivos al frente de la provincia más grande del país, sin embargo, lo dejó en claro el pasado martes, en un acto con gremios en Ensenada: “La provincia hace seis años está en crisis y se necesitan seis años más para sacarla adelante”, dijo y recibió la ovación de los presentes en lo que se sintió como un virtual lanzamiento de campaña.
Pasada la elección y con los resultados sobre la mesa, el mandatario deberá decidir, en primer término, hasta donde llegarán los nuevos cambios en el gabinete y cuando se harán. Uno de los puestos clave será el del ministro de Seguridad, Sergio Berni, que repitió en más de una oportunidad que pasada la elección decidirá si continúa o no al frente de la cartera más caliente de la provincia. Kicillof quiere que se quede, pero será el Ministro el que defina su suerte. Otros nombres suenan para ser reemplazados, entre ellos los de la directora General de Educación, Agustina Vila; y el de la ministra de Trabajo, Mara Ruiz Malec, pero la lista podría ampliarse.
Además, deberá evaluar si mete en la negociación con la oposición en la Legislatura una posible reforma de la Ley de Ministerios, para crear el Ministerio de Vivienda para Agustín Simone, con quién la relación por estos días no estaría pasando el mejor momento; e incorporar un Ministerio de Ambiente y otro de Cultura a la estructura ministerial.
La impronta que le de a la gestión es otro de los puntos importantes para el segundo tramo de su gobierno. Todo parece indicar que la incorporación de la territorialidad a través de los intendentas e intendentes de la provincia seguirá su marcha. Aunque el gobernador dijo al comienzo de su gestión que iba a gobernar con los intendentes eso no ocurrió en sus dos primeros años de mandato.
Atado a la avanzada intendentista está el reparto de poder político de la provincia. ¿Hasta dónde van a avanzar Martín Insaurralde y Leonardo Nardini con el apoyo de Máximo Kirchner? El flamante jefe de Gabinete ya demostró que va abarcando lugares de poder bacantes como el de interlocutor con la oposición en la Legislatura provincial. Fue él, quién promesas de por medio, logró destrabar el pliego de Alejandro Formento para asumir una dirección en el Banco Provincia, frenado desde 2019.
Finalmente, es en la Legislatura donde Kicillof tendrá uno de los principales escollos para lo que viene si no logra el oficialismo mejorar la elección de las PASO y al menos empardar la relación de fuerzas en el Senado donde la oposición es mayoría. Si el resultado es malo, incluso podría complicarse la Cámara de Diputados donde hoy el Frente de Todos está cómodo. Kicillof necesita en lo inmediato tratar el Presupuesto 2023; las leyes impositivas para encarar el tramo final de su primer mandato.



















