El nuevo proyecto para regularizar la instalación de antenas de telefonía celular en el distrito reavivó la preocupación vecinal en el tema. Luego de meses (hasta años) de inactividad, algunas asambleas locales volvieron a moverse y siguen de cerca lo que sucede con la iniciativa en el Concejo Deliberante. Detrás, una larga historia de lucha ambiental contra la generación de enfermedades.
Como en casi todo el conurbano, la movilización de vecinos en contra de la instalación de antenas de telefonía celular comenzó a fines de los ’90. En esa época recien se habían levantado las primeras estructuras y circulaba poca información en la materia.
El primer Intendente en lidiar con la situación fue Manuel Quindimil. El histórico Jefe Comunal tuvo que enfrentar varias movilizaciones a la Municipalidad de una comunidad que se había organizado. Sin embargo, no fue hasta la gestión de Darío Díaz Pérez que desde el Concejo Deliberante se aprobó una ornanza que regula la instalación de antenas.
Para las empresas, es una norma restrictiva y la utilizan como excusa del mal servicio que prestan en varios barrios del distrito.
A pesar de sancionar una ordenanza, Díaz Pérez no tuvo menos problemas. En 2009 renació con fuerza la pelea contra estas estructuras, encabezados por los vecinos de la asamblea 9 de Mayo de Monte Chingolo. Durante dos años pelearon por la desmantelación de la estructura de Pirovano y Margarita Wield. La difusión de esa lucha y de información sobre los posibles riesgos de salud que pueden generar los aparatos motivó otras manifestaciones.
“Luché dos años para sacar una antena en Monte Chingolo, me mudé y me pusieron una a la vuelta” se quejó Sabrina Viglione, integrante de la Asablea 9 de Mayo. Ella había comenzado su pelea en 2009 cuando le diagnosticaron leucemia a su hijo de 7 años: “fuimos a ver a un médico y él me preguntó si teníamos una antena cerca, teníamos tres. Empezamos a hablar con los vecinos e hicimos un censo, había mucha gente enferma. En la cuadra había, por lo menos, cuatro chicos más enfermos”.
La pelea ambientalista en Lanús terminó, como tantas otras, en el Congreso de la Nación, donde se tiene que legislar sobre el espacio radioeléctico, y sin éxito. “Logramos una ordenanza, pero nunca la cumplieron. Al municipio fuimos como cinco veces, la última vez fuimos 300 personas y hasta llegamos al Congres, pero las multinacionales pueden más que la gente”, se quejó la vecina.
“No pedimos que saquen los celulares, queremos que utilicen una técnología adecuada”, explica Sabrina y señala: “esto es un casco urbano y no hay una periferia vacía donde instalarlas”.
La última movilziación vecinal en reclamo por este tema fue en 2017. El dueño de una fábrica de la calle Albarrín y Héroe de Malvinas aceptó instalar una antena oculta en un tanque de agua, cuando lugareños descrubieron esta situación mostraro su preocupación y comenzaron a moverse para retirarla. En septiembre del año pasado parecía que se había solucionado. A través de una resolución del Concejo Deliberante, impulsada por los concejales Omar López y Lucas Folino, se obligó titular del lugar a quitar la estructura, que no estaba habilitada por la municipalidad. Ese parecía el fin de la historía hasta días atrás.
Emisarios de empresas de telefonía celular se pusieron en contacto con propietarios del lugar para ofrecerles dinero en compensación por las molestías de la reinstalación de la antena. Según dijeron, el dueño del espacio se amaparó en una nueva normativa, aunque esta todavía no esta vigente. Así la asamblea No a la Antena de Albarracin se reactivó luego de cinco meses sin mensajes y amenazan con volver a ir al HCD para sacar la estructura del lugar.
El proyecto que llegó al Legislativo local fue enviado por el ENACOM. Es un esqueleto base de discusión que está impulsando para aplicar en varios distritos del país. Semanas atrás se aprobó uno igual en La Plata. Desde el ente aseguran que ellos estarán a cargo de regular que las estructuras cumplan con los requerimientos que solicita la Organización Mundial de la Salud y sostienen que la tecnología utilziada para “irradiar” el 4G no es peligrosa ni contaminante.




















