Se trata de la sucursal que el Hipermercado tiene en Humberto Primo y Lavalle de Quilmes centro, donde trabajan setenta empleados. A los trabajadores les ofrecieron retiros voluntarios o el traslado a otras sucursales de la zona. La medida se enmarca en el acuerdo que la empresa firmó en abril pasado con el gobierno y el sindicato de comercio.
Los empleados fueron notificados de la decisión el jueves al mediodía; uno de los argumentos que se dio por parte de la empresa fue el alto valor en dólares del alquiler de la propiedad. Esta medida se toma tras la firma del Proceso Preventivo de Crisis (PPC) que rubricó Carrefour con el titular del gremio de los mercantiles, Armando Cavalieri, y el ministro de Trabajo de la Nación, Jorge Triaca. El cierre se concretará en el mes de julio.
El acuerdo permite que la empresa proponga hasta mil retiros voluntarios a empleados durante este año. Según habían explicado en aquel momento lo acordado le permite a Carrefour financiar los retiros voluntarios con el apoyo del gobierno.
El plan incluye la reducción del número de tiendas y la posibilidad de relocalizar al personal que rechace los retiros, que es lo que ejecutaron en Quilmes. «Tenemos tiendas con pérdidas crónicas», admitió el ejecutivo. La empresa emplea en forma directa a 190.000 personas en Argentina y le da trabajo en forma indirecta a otras 7.000 en sus más de 590 tiendas.
La primera que cerró, fue una en pleno centro de Resistencia, Chaco. Más tarde le llegó el turno a una ubicada en plena capital de Tucumán, que también bajará la persiana. Ahora, se conoció que correrán la misma suerte sucursales en Villa del Parque, Congreso y Quilmes, siendo los primeros afectados en la zona metropolitana del ajuste de la cadena multinacional.




















