Esta mañana el intendente, Martiniano Molina, abrió por primera vez el período de sesiones ordinarias del Concejo Deliberante de Quilmes. En su discurso dio datos sobre los resultados de la auditoria interna, enumeró lo que se hizo en estos primeros meses y anunció importantes obras para el distrito.
En una Casa de la Cultura vallada, con presencia de militantes y funcionarios el intendente brindó un discurso claro y moderado, pese a haber enumerado irregularidades por parte de la gestión anterior en la entrega del patrimonio municipal. Fue el primer tema que Molina abordó haciendo un recuento de faltantes, irregularidades administrativas y mal estado dependencias y materiales.
Luego el discurso giró en torno a lo que hasta el momento llevó adelante la gestión. En ese sentido Molina destacó un incremento del 35% en la recaudación municipal; una baja en torno al consumo del combustible en el primer trimestre, comparado con igual período del año 2015, del 40%; la reparación de ciento once móviles municipales; reducción de gastos en la compra de insumos y de mayor calidad; mantenimiento de más de cuarenta plazas; una mayor recolección de residuos; cuatrocientas veinte nuevas luminarias y la reparación de más de siete mil; la sincronización de semáforos y puesta en funcionamiento de la “onda verde” en la Avenida Calchaquí; reparación de calles; puesta en valor del Parque de la Ciudad y el anfiteatro; el reinicio de la obra de la calle Chile en Ezpeleta y la creación de estadísticas propias en materia de inseguridad, entre otras.
Finalmente el intendente enumeró una serie de obras que se llevarán adelante en el distrito financiadas tanto por el gobierno provincial y nacional, como con fondos municipales.
Durante el discurso no se registraron incidentes de importancia, sin embargo en algunos momentos se escucharon gritos aislados contra Molina. En un caso un hombre fue desalojado del lugar a los empujones. Por otra parte llegaron hasta la Casa de la Cultura integrantes de la Comisión de Mujeres de Quilmes, Berazategui y Varela; y un grupo de vecinos de la ribera con bombos y carteles, quienes trabajaban informalmente en la antigua quema municipal.




















