Luego de varios años trabajando a la par de la gestión anterior y con autoridades de reconocida militancia Kirchnerista, la Universidad Nacional de Quilmes comienza un año con algunas incertidumbres con la posibilidad de generar nuevos programas, pero aseguran que mantienen expectativas de crecimiento para la Institución y descartaron que pueda haber represalias por su afinidad política.
“Es un año con ciertas incertidumbres porque hay un cambio de Gobierno pero hasta ahora estamos trabajando con el presupuesto que nos asignó el Congreso y estamos muy tranquilos”, contó el rector de la Casa de Altos Estudios Mario Lozano, sobre la actualidad de la UNQ y detalló que “la incertidumbre se da en algunos proyectos que se iban a poner en marcha pero que todavía no comenzamos”.
En diálogo con El Termómetro Radio, Lozano descartó que la Universidad pueda tener algún tipo de represalia por la afinidad política de sus autoridades: “la universidad trabajó muy ligada al Estado como muchas otras Universidades Nacionales. Es cierto que las autoridades, como yo en particular, tenemos una cercanía muy fuerte con el gobierno de Cristina Kirchner. No creo que haya represalias por eso. Tenemos diálogo con las nuevas autoridades, son universitarios, hemos trabajado juntos en los últimos años y tuvimos más acuerdos que disidencias”.
En el mismo sentido, el Rector auguró un buen año para la UNQ: “la universidad fue creciendo continuamente en estos años y queremos seguir haciéndolo. Eso implica dar mejores propuestas a la comunidad en las áreas académicas, de extensión y de cara a la comunidad”.
En ese sentido, contó el estado de la Escuela Secundaria Técnica de Ezpeleta: “tenemos la obra construida en su primera etapa. Los chicos ya comenzaron con actividades precurriculaes. Ahora estamos negociando con el Gobierno Nacional cómo se financiará la segunda etapa, pero creemos que en una año estará lista”.
Sobre los despidos
Lozano respondió también sobre la situación con dos empleados de la Secretaría de Extensión a los cuales no se les iba a renovar el contrato y que llevó a las protestas de los gremios en la UNQ: “Lo que la Universidad hizo, al igual que muchas otras veces otros años, fue la reorganización de un área y se tuvieron que finalizar dos contratos. Entendiendo el contexto social que se está viviendo con una gran cantidad de despidos, les ofrecimos a los dos jóvenes puestos en otras áreas. Uno ya aceptó el ofrecimiento y la chica todavía no aceptó, le ofrecimos cubrir un puesto de atención al público en Berazategui. Seguiremos negociando hasta encontrar un lugar donde puede trabajar, pero tiene que ser un lugar que la Universidad necesite”.




















