Un fuerte operativo de vehículos municipales y de fuerzas de seguridad intentaron que se cumpliera la decisión del Intendente Molina de cerrar los accesos a la ribera local, para evitar que los vecinos pusieran en riesgo su salud frente a la invasión de camalotes, reptiles, y todo tipo de víboras que migraron a las costas de Quilmes por la crecida del Río Uruguay.
La costa permaneció cerrada desde avenida España hasta avenida Otamendi y entre la calle Yoldi, y la playa. En Bernal, el bloqueo a la costa comienza en avenida Espora en su confluencia con la rotonda de acceso a la autopista Buenos Aires-La Plata. No obstante a estas medidas que fundamentalmente limitaban el tránsito, muchos vecinos estacionaros sus vehículos antes de los operativos y siguieron a pie hasta la costa. Pese a que se evitaron las carpas y que la gente pernocte en la zona, muchos se entretuvieron durante la tarde cazando ofidios.
Tanto el sábado como el domingo, se reunió un comité de emergencia para ir evaluando la situación, que fue coordinado por el subsecretario de Emergencias, Juan Mendizabal, y fue integrado por la secretaría de Seguridad, la de Salud, la subsecretaría de Delegaciones, la policía comunal, la policía bonaerense, gendarmería y prefectura.
Según se informó, hoy domingo a las 20 horas se levantarían los controles reduciéndolos a un simple operativo e control, pero todavía no se definió como se continuará trabajando en la semana.
El Municipio también dispuso que se les explique a los residentes de la zona cómo actuar ante el eventual hallazgo en sus casas de algún ejemplar peligroso.



















