Elección en Quilmes, actualidad y campaña

(Por Christian Skrilec)

La elección está nacionalizada más que nunca, la estrategia de municipalizar la votación por parte de los intendentes del Frente de Todos evoluciona con suerte dispar, parece que su eficacia estará circunscripta a lo que se define como segundo y tercer cordón del conurbano. En el caso de Quilmes, cuyos centros sintonizan con el primer cordón y con la Ciudad de Buenos Aires, y su periferia o herradura con el tercer cordón, la estrategia de municipalizar la elección es difusa, sobre todo por la altísima exposición de la Intendenta Mayra Mendoza en medios nacionales.

El arrastre no funciona, la lista de diputados nacionales por la Provincia de Buenos Aires es paupérrima como motor de convicción de votantes, tanto es así que uno de los ejes de la campaña opositora fue entregado torpemente por el segundo de la lista, Daniel Gollán, con la utilización ingenua del término “platita”. Son un lastre.

La lista de diputados provinciales, mucho más potable, está inmóvil. La cabeza de la misma, el intendente de Almirante Brown, Mariano Cascallares, está alambrando su distrito para garantizarse su triunfo vernáculo por un buena diferencia. El Gobernador, errático después de la intervención política que sufrió su gobierno, ya no entusiasma, y su discurso sólo apela a recuperar a algunos de los votos que alguna vez le fueron fieles.

Mayra está sola en un contexto sumamente adverso. Pese a la mejoría de la campaña respecto a las elecciones primarias, todo se hace cuesta arriba. La economía, un problema Nacional, y la seguridad, un problema Provincial, la encierran en discusiones que no pueden saldarse desde el municipio. Como tampoco puede esquivar el azote permanente mediático-político sobre La Cámpora, que inevitablemente le cae en el lomo.

No obstante, la Jefa Comunal empuja cuanto puede, el acercamiento de referentes que estaban alejados de la gestión y de la política oficial puede rendir sus frutos. Convencer a los vecinos que su gestión es más que aceptable pese a la pandemia le resultaría más sencillo si pudiera derribar algunos prejuicios enquistados en la fragmentada sociedad quilmeña.

El Frente de Todos repite a lo largo y a lo ancho del conurbano que va a mejorar la elección, incluso, los más audaces, se aventuran a manifestar que la van a dar vuelta. En riguroso of de record, consideran que la mejoría será insuficiente. El panorama local no es ajeno a estas especulaciones.

De punto a banca

La diferencia de 7 puntos porcentuales en favor de la lista de Juntos en Quilmes, ubicó al ex intendente en el lugar de la banca. Martiniano Molina, es un fenómeno electoral, lo fue en el 2015 cuando se quedó con la intendencia, lo fue en el 2019 cuando la perdió, y lo es ahora, con un resultado ponderable en la Tercera Sección (Molina encabeza la lista de diputados provinciales), y un muy buen resultado en Quilmes. La imagen de Martiniano en la boleta licua las listas de concejales y diputados provinciales en una boleta única en el distrito.

Si en septiembre Juntos Quilmes tenía la obligación de competir, en noviembre tiene la obligación de ganar. Desde la jefaturas de campaña, sea la provincial o la de la Tercera Sección, dan por descartado el triunfo en Quilmes y sólo se preguntan por la diferencia. En el “molinismo”, saben que mantener o aumentar la diferencia obtenida en las PASO es fundamental para robustecer el músculo y enfrentar las peleas internas de Juntos, pero también saben que la elección podría emparejarse.

La campaña de Juntos es una apuesta sencilla. Pegar la imagen de Molina, Santilli y Manes (clave para que no haya fugas de voto radical), y esperar a que las circunstancias no se modifiquen demasiado.

Una elección diferente

Según la voz que se escuche, el oficialismo llega peor a la elección general: inflación en aumento, presión sobre el dólar, inseguridad insoluble, incertidumbre política, etcétera. Medidas paliativas, control de precios y anuncios varios son la contracara.

Pero lo que hace realmente diferente a esta elección, será la participación y la importancia. En los distritos del conurbano votó alrededor del 65 por ciento del padrón, el oficialismo espera que ese número llegue al menos al 75 por ciento, especulando que la diferencia de votos los favorezca en una proporción de siete a tres. Desde la oposición, consideran que el regreso de los ausentes a las urnas, mantendrá la proporción de los guarismos de las primarias. El único justificativo de ambos es la especulación.

El otro punto es la importancia, el voto de noviembre se cuenta en bancas y en las presuntas consecuencias que se producirán según quien las obtenga. Entre los fantasmas del pasado y los temores del presente,  entre la incertidumbre y el fastidio, el sufragio se transforma en la única opinión con consecuencias reales y el votante lo sabe .

Gracias por leer.

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