El drama de las canchas de Fútbol 5: “No tenemos ni un ingreso, es todo deuda”

Para controlar la curva de contagios de Covid-19, el Gobierno nacional aplicó restricciones y los primeros en sufrir las consecuencias fueron las actividades recreativas. En el caso de las canchas de fútbol, cada vez más populares en la región, a mediados de abril tuvieron que cerrar sus puertas aquellas que estaban en lugares cerrados, y a partir de este lunes la medida alcanzó a la totalidad de estos lugares.

En este contexto, Valeria Fernández, una de las dueñas de “Lokitos x el fútbol”, pasó por el aire de El Termómetro Radio por FM Secla y explicó la situación que viven: “Tenemos dos canchas en Gerli, Avellaneda, son techadas y por más que contamos con un portón que permite la circulación de aire, el 16 de abril fue la última vez que abrimos”.

“Estábamos en Temperley cerca de Pasco (Avenida Eva Perón) estuvimos 5 años y cerramos por la pandemia. Nos mudamos acá y nos volvió a pasar lo mismo, volvimos a abrir en marzo y sólo pudimos trabajar un mes y medio”, relató.

Además, explicó que del lugar dependen otras personas además de sus dueños ya que allí hay profesores tanto para chicos como para grandes y se realizan campeonatos.

“Es una locura porque no sabes que va a pasar, uno es consciente de lo que está pasando, no deja de lado la pandemia, pero no pensábamos que nos iban a cerrar. Estábamos de acuerdo con permitir que vengan 10 personas, jueguen y se se vayan, por lo menos podes solventar los gastos. Ahora no tenemos ni un ingreso, es todo deuda”, subrayó.

En esa línea, pidió que por lo menos les dejen abrir la cancha “para solventar los gastos”, ya que en el lugar en el que están alquilan y comentó que junto con otros integrantes del barrio que están en la misma situación como los gimnasios, hicieron presentaciones pero no obtuvieron respuesta del municipio.

“Va a haber una marcha el 5 de mayo (este miércoles) para ver si nos pueden ayudar con algo o nos permiten abrir para poder pagar los impuestos”, adelantó Fernández.

Por último, reconoció que si bien en el lugar cumplían con los protocolos, “hay gente a la que no le importó y no tuvo empatía”, en relación a que se vio en el Conurbano distintos lugares que tenían mucha más gente de la permitida (10) por el DNU presidencial.

“Eso es algo que pasa, por eso nos pidieron que no trabajemos más, esa gente no tomó la oportunidad que le dieron. Da bronca porque los demás jugaban campeonatos mientras nosotros teníamos la persiana baja, en muchos rubros pasó y estas son las consecuencias de que nadie acató las órdenes”, sentenció.

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