Maradona para los que no entienden

(Por Christian Skrilec)

Quizás ahora lo entienden, cuando ven esa fila interminable de personas acongojadas para pasar unos segundos frente al féretro, o cuando la cámara se detiene en un grandote vestido con la ropa gastada de trabajo que se aferra a las vallas y llora como un nene mientras espera su turno para entrar al velorio. O tal vez lo entendieron cuando miles de personas se acercaron a la autopista para ovacionar y aplaudir al cortejo fúnebre.

Por ahí empezaron a entenderlo cuando esta mañana vieron las tapas de los principales diarios de Inglaterra ilustrados con su imagen, o cuando leyeron la carta del presidente Macron dándole el pésame al pueblo francés que lo admiraba. O cuando descubren los murales pintados con su rostro y su figura en la milenaria Nápoles o en las ruinas de la bombardeada Siria.

Siempre les costó entenderlo y ahora también les cuesta, y se salen de la vaina para objetar el dolor, la angustia y la tristeza que no tiene fronteras, ni religiones, ni razas. Se esfuerzan en separar a la persona del futbolista, al ídolo del ser humano, al jugador que alcanzó la gloria deportiva del tipo que cayó en desgracia. No entienden, no se pinta como Van Gogh sin cortarse la oreja.

Aunque no es tan difícil entenderlo, es Maradona.

Ayer, el día de la fatalidad, los obligó a la corrección política e histórica, olfatearon la desazón de una muchedumbre lastimada y se asustaron. Los mismos que lo apalearon en vida ahora tenían que rendirse ante su muerte. Tengo para mí que la mayoría de este pueblo lo entiende y por eso hay tantos ojos humedecidos de tristeza.

Pero están los otros, los que no lo entienden o no quieren entenderlo, porque tiene más de 50 o 60 y les inculcaron una moral burguesa e hipócrita, o tienen menos de 25 y su nueva moral deconstruida no les permite comprender un fenómeno de repercusión planetaria, o simplemente no lo entienden porque están lejos de todo eso que consideran plebeyo.

El filósofo Friedrich Nietzsche decía que Napoleón era el espíritu a caballo, Maradona es el espíritu del futbol, el deporte más popular del mundo, y esto empieza a explicar el respeto, la idolatría, el amor y el llanto.
Pero Maradona es mucho más que un futbolista y es más que ese espíritu. Maradona es un fenómeno social, cultural y político, y hay que entenderlo de ese modo.

Para entender a Maradona hay que entender la pobreza, la frustración, la discriminación. Hay que entender Villa Fiorito. Hay que entender la complejidad de la familia, la de él, la de cualquier familia. La fama desmesurada, el dinero a raudales, la impunidad del poder, la enajenación del éxito, la condena pública, la observación permanente. Durante más de una década se la reconoció como la persona más famosa del mundo, y eso pasó sin computadoras ni celulares.

Para entender a Maradona hay que entender Nápoles, el lugar que termina de convertir al futbolista Maradona en el fenómeno Maradona. La Italia de los 80, la sexta potencia industrial y económica del mundo por entonces, con el norte del país enriquecido y el sur pobre y olvidado. También hay que entender la Argentina de los 80, su incipiente democracia, y como hoy, un pasado doloroso, un presente incierto y un futuro desconocido. Nápoles opera la transformación final del jugador más talentoso del mundo en el símbolo Maradona, la selección Argentina y el mundial de México 86 lo rubrican en el planeta.

A partir de allí Diego es todo lo que conocemos, sus aciertos y sus errores, sus posiciones políticas erráticas, a veces contundentes a veces ingenuas. Sus tragedias personales y familiares propias de un melodrama. Sus adicciones, su humildad, su egoísmo y su generosidad, su efervescencia y su deterioro, todo en un cóctel demasiado humano, que nos bebemos entre todos.

Confieso que el fallecimiento de Diego me hizo mal, me afecto como nunca pensé que podría afectarme. Por eso escribo ahora, cuando sus restos se entregan a la tierra, cerca de su papá y su mamá, y díganme por favor que en este país eso todavía significa algo.

Dicen que estaba deprimido y triste. Lejos de la familia y extrañando a sus padres y a sus hijos. En los últimos meses se lo vio cansado y lastimado por el alcohol y los psicofármacos. Dicen que murió solo. Una tragedia, un final horrible que al menos le concedió una de las despedidas más hermosas y conmovedoras que uno pueda imaginar.

Para los que entienden el significado de Maradona,
Gracias por llorar.

Nota

Para los que todavía no entienden lo que pasó y tengan ganas de explicárselo, busquen información. Hay notas esclarecedoras en varios medios, les recomiendo por ejemplo, las notas de Jorge Valdano y Martín Caparrós en el diario El País.

Aún más luminosos para comprender el fenómeno, son los documentales “Diego Maradona” de Asif Kapadía, y “Nápoles: Ciudad de Diego” producido por ESPN, ambos se ven gratis en YouTube.

Para los que simplemente quieren descubrir al jugador, miren cualquier partido, que “el Diez” los va a emocionar.

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