La normalidad no existe más pero la cuarentena tampoco

(Por Christian Skrilec)

La normalidad que conocíamos no existe más, dijo palaras más palabras menos el gobernador Axel Kicillof. Los argumentos del mandatario bonaerense fueron sólidos, la pandemia y sus consecuencias son todavía una incógnita para el mundo, y todavía, la provincia de Buenos Aires es parte del mundo.

Lo que no se dice, pero se sabe, es que pese a la perseverancia de la denominada Fase 3 de la cuarentena, en la que teóricamente el conurbano bonaerense está anclado, ya no existe, está terminada. El conurbano se flexibilizó de hecho.

La explicación de porqué la cuarentena se terminó no tiene razones exclusivas si no una sumatoria de acciones cuyo mayor peso reside en ese peligroso cóctel de hartazgo y necesidades económicas. A ello hay que sumarle los permisos tramitados por los municipios y otorgados por el gobierno de la Provincia, la flexibilización de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y el consecuente traslado de vecinos de la Provincia a CABA, y la enredadera comunicacional que producen los medios y las redes sociales, cuya multiplicidad y falta de rigor producen más confusión que certezas.

Mientras los intendentes reclaman que la cuarentena permanezca y la flexibilización sea sólo la indispensable, la realidad en sus distritos es otra. Lo que pasó primero y fue poco perceptible, es que pequeñas pymes no declaradas esenciales volvieron a trabajar con persianas bajas, este hecho puede vincularse a la apertura de los talleres mecánicos y las industrias y comercios que orbitan en su funcionamiento, pero no fue sólo eso. La verdad es que esa situación no afectó demasiado. Lo mismo ocurrió con los comercios de todos los centros del conurbano, donde empezaron a aparecer improvisados carteles con contactos telefónicos y direcciones para vincularse por Instagram o WhatsApp y entregar mercadería a domicilio.

Pero después del último anuncio conjunto del Presidente, el Gobernador y el Jefe de Gobierno de la Ciudad, la flexibilización de hecho se aceleró. La semana pasada, de a poco, y en estos días con una velocidad alarmante. Para ejemplificarlo, digamos que el comercio que hace veinte días tenía un cartelito y la persiana apenas levantada, la semana pasada la subió hasta la mitad, y hoy está abierto con resguardos: una franja horaria escasa, sin ingreso de clientes, atendiendo desde la puerta.

Algo más evidente es el denominado “take away”, que en estos días algunos intendentes reclaman no exentos de ironía. El mecanismo de hacer un pedido e ir a buscarlo al local, viene funcionando en el conurbano desde hace al menos dos semanas con total normalidad, y en estos últimos días, se pasa a comprar sin pedido previo.

La escalada se registra casi sin excepción en todos los centros comerciales de los distritos de la zona sur. En algunos casos, con transgresiones sorprendentes, como peluquerías funcionando con turnos y a puertas cerradas, lavadero de autos y estacionamientos, y hasta algún barcito que deja entrar a sus clientes selectos a compartir una mesa de café mientras saca el delivery por la puerta.

Obviamente que esta situación se produce con la anuencia de los intendentes, que decidieron profundizar el trabajo en las periferias, acentuar la gestión territorial en los sectores de mayor riesgo, y aflojar los controles. Las noticias sobre clausuras y multas fueron desapareciendo, y sólo se limitan a castigar hechos obscenos, donde el incumplimiento de la cuarentena es peligroso o demasiado visible.

El éxito inesperado

No obstante a esta cuarentena flexibilizada de hecho y a los riesgos que sanitariamente implica, la evaluación de los últimos sesenta días de aislamiento se presenta favorable. El acompañamiento de la medida fue absolutamente mayoritario por parte de los vecinos, incluso en las periferias más castigadas por la necesidad, la cosa funcionó mejor de lo esperado.

Las recientes excursiones mediáticas a los barrios marginales, villas y asentamientos, buscando algún desastre que pueda exonerar a Rodríguez Larreta de la catástrofe de la villa 31, se han llevado la sorpresa que en general se hizo un buen trabajo desde las intendencias. La pandemia que ataca a la periferia lleva décadas y sus desgracias no son producto de desaciertos actuales.

También cabe mencionar que pese a esta terminación anticipada de la cuarentena tal y como se dibujó en los papeles, todavía se mantiene limitada la circulación de vecinos gracias a dos situaciones clave, por un lado, el funcionamiento restringido del transporte público, y por el otro, la permanencia de niños y adolescentes dentro de sus casas. Hablar de salidas recreativas en el conurbano, es por lo menos imprudente.

Es probable que durante el fin de semana el Gobernador anuncie la continuidad de la cuarentena y prometa evaluar nuevas flexibilizaciones. La verdad es que si los guarismos de la pandemia se mantienen dentro de resultados estables, los intendentes seguirán jugando al distraído, y haciendo la vista gorda ante la flexibilización de hecho en la que están avanzando sus vecinos.
Gracias por leer.

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