La supervivencia de Cambiemos

(Por Christian Skrilec)

Lo que hasta hace apenas dos semanas era una estrategia reeleccionista a todos los niveles posibles, hoy se convirtió en un mero esquema de supervivencia. No hay nadie con cierto grado de sensatez política en la administración bonaerense que crea posible que María Eugenia Vidal pueda ser reelecta. Desde el propio gobierno nacional, sacudido por el resultado electoral y una nueva vuelta de tuerca de la crisis económica, resulta complejo homogeneizar un discurso esperanzador para octubre. Por su parte, los intendentes oficialistas ruegan por un mínimo de estabilidad económico social que les permita desarrollar una campaña municipal.

Si bien Cambiemos difícilmente sobreviva como lo conocimos durante los últimos cuatro años, sus principales referentes, la mayoría de ellos del Pro, se esperanzan en que la elección de octubre les permita mantener un piso desde el cual dar la pelea política hacia el futuro. El mejor esquema posible para ello, es que Cambiemos pueda imponerse en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, y retener alguno de los grandes distritos de la Provincia. A resultados vista, solo Vicente López y San Isidro evitarían el tsunami bonaerense del Frente de Todos.

El Pro o los restos de Cambiemos, sin ninguna base territorial, no tiene destino mayor que el de convertirse en un partido testimonial en extinción. Por otra parte, si mantiene CABA y algunos distritos como Mar del Plata, Lanús o La Plata, entre otros posibles, obtendrán una trinchera desde donde dar batalla. Muy lejos quedó esa Argentina amarilla que se dibujaba en mapas coloreados desde los grandes medios. Hoy la escenografía es completamente distinta y el oficialismo está en riesgo de evaporarse.

Si quedasen sin referencia territorial, los legisladores provinciales y los concejales distritales serán los primeros en  ponerse el tachito en la cabeza para entregarse al mejor postor, o declararse en adopción a la espera que la familia peronista los cobije. Sin territorio no hay destino. Vale recordar que en el 2015, cuando el kirchnerismo-peronismo perdió la nación, la provincia de Buenos Aires, y varios de los principales municipios bonaerenses, se sustentó en la vigencia de los gobernadores y de los intendentes de los grandes distritos del conurbano que habían mantenido su territorio.

Está claro que este esquema de supervivencia no lo incluye a Macri, porque paradójicamente, si Cambiemos quiere mantenerse al frente de algunos municipios, debe desembarazarse del Presidente y municipalizar la elección promoviendo el corte de boleta. Corte que apenas se militó en las recientes elecciones, pero que en octubre se promocionará sin límites ni cuidados, no sólo en la categoría presidente, sino también en la de gobernador. No obstante, esta estrategia no es tan lineal, porque los intendentes también necesitan que Macri  revierta la decadente imagen de gestión que está dando el gobierno nacional, ya que de acelerarse la caída, los votos que podrían recuperar con el corte de boleta, los perderían con la suma exponencial de desencantados que dejarían de votar el sello de Juntos por el Cambio.

Es importante recordar que la cantidad de votos por corte de boleta es muy inferior a la cantidad que se obtiene con la boleta completa. Para explicarlo más claramente, un intendente puede esforzarse en conseguir que el electorado local lo acompañe y sumar 5, 7 o si se quiere 10 puntos porcentuales más de votos, pero si a la vez pierde media docena de puntos de la boleta de Juntos por el Cambio, el esfuerzo habrá sido en vano.

Sin duda, que menospreciar los territorios ha sido uno de los grandes pecados políticos del “macrismo”. Desde la Nación se despreció el impulso territorial de las provincias, desde la Provincia se ponderó la centralidad de María Eugenia Vidal en detrimento de los Municipios, y desde los gobiernos municipales de Cambiemos el abordaje de las periferias distritales y sus necesidades fue insuficiente o nulo. A Cambiemos siempre le faltó barrio y barro.

Es interesante pensar la dinámica política de la Argentina. Dos años atrás Cambiemos peleaba por la hegemonía, hoy pelea por la supervivencia, dentro de dos meses, al momento de la elección, es indescifrable pronosticar por qué será la pelea.

Gracias por leer.

 

*Publicado en la edición Nro. 943 del semanario “El Suburbano”.

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