Quilmes: Las razones del entusiasmo oficialista

(Por Christian Skrilec)

Un par de meses atrás las caras eran otras. El optimismo en el gobierno era privilegio de unos pocos que eran mirados con desconfianza. Los actores de la política de Cambiemos en el distrito evaluaban el refugio o el exilio en la actividad pública, o un retorno sin gloria a la actividad privada. No obstante, “pasaron cosas” y el entusiasmo renació.

Factores externos

Los dos factores que más afectan la psiquis del votante medio se apaciguaron, el dólar retrocedió y la inflación se desaceleró. Si bien la recesión empieza a coquetear con los índices más dramáticos de la historia, la crisis se presenta normal, sin corridas monetarias ni subas abruptas de precios.

El gobierno nacional perdía 9 a 0, y posiblemente llegue a la elección perdiendo por apenas 3 o 4 goles, lo que es una derrota inapelable, pero Cambiemos ya demostró la habilidad de vender esa derrota como una victoria que nos llevará a una senda de triunfos.

Así como el peronismo en cualquiera de sus formas descubrió hace décadas que en la Argentina no existe la condena social hacia la política (la crisis del 2001 y el que se vayan todos son la explicación perfecta), Cambiemos corroboró que la memoria política del votante promedio no excede los 100 días. La forma en que se presente la realidad del pasado y del presente durante la campaña será más importante que la realidad misma.

Ese salvavidas de plomo que era Mauricio Macri para los candidatos locales, empezó a alivianarse, por supuesto que no lo suficiente como para permitirles flotar, pero empieza a dar la sensación que lo pueden llevar a cuestas.

Ahora les falta Vidal. La gobernadora no es la de antes. El “combate contra las mafias”, “cambiar la Provincia para siempre” y el “dolor por el sufrimiento de los bonaerenses” ya no alcanza. La crisis en el conurbano pega demasiado duro contra los sectores medios y bajos y la decepción limó su imagen. Pero Vidal sigue siendo un rival de temer electoralmente hablando, y sus recursos de seducción son múltiples.

Factores Internos

A este marco general menos sombrío de lo que se esperaba, se sumó la política local para darle a Martiniano Molina un espaldarazo inesperado. El “Frente de Todos” va a la elección de agosto mucho más roto de lo previsto. El votante puede encontrarse con una media docena de listas (por razones que explicaremos en otra oportunidad difícilmente haya más de tres o cuatro sobre la mesa del cuarto oscuro después de las 10 de la mañana), que llevan a los Fernández en el primer cuerpo y a distintos candidatos en el último. La dispersión de votos locales será inevitable.

El gobierno especula con sacar al menos 15 puntos porcentuales de diferencia contra el candidato más votado de la oposición. El título del lunes siguiente a las elecciones es previsible: “En Quilmes ganaron Fernández, Kicillof y Molina”. Pese a que en la sumatoria de candidatos de “Todos” deje a Martiniano por debajo, esa suma será de una relatividad absoluta.

La interna, por más educada, sobria y limpia que sea, dejará una serie importante de heridos dispuestos a acompañar la reelección de Molina en octubre, sea jugando al distraído o trabajando para el actual Intendente.

El oficialismo apuesta por el triunfo del ex intendente Gutiérrez, ya que consideran que su candidatura por la oposición le permitiría a Molina confrontar con la mejor arma que dispone: la obra pública. Su segunda opción es Mayra Mendoza, pues evalúan que los centros del distrito son permeables a la demonización de La Cámpora, organización de la cual Mayra es referente. Además creen que el resto de las estructuras políticas que queden diluidas en la elección de agosto, preferirán acompañar la reelección de Molina a enfrentarse a una convivencia difícil con el kirchnerismo duro.

Por último, cabe señalar que los números de la imagen de Martiniano, siguen estando muy por encima de las calidades de su gestión, lo que le permite un margen de maniobra interesante en el terreno electoral.

En síntesis, el gobierno de Quilmes no está rumbo a la fiesta, pero al menos se alejó del cementerio, y los factores externos siguen siendo los primordiales a la hora de la votación. Dependiendo de la ola, pueden llegar a la orilla, o naufragar en el intento.

Gracias por leer.

*Publicado en la edición Nro. 937 del semanario “El Suburbano”.

9 Comentarios

  1. Seguí con las obras en Quilmes q la gente no es boluda yo no soy de cambiemos pero se está viendo un cambio en Quilmes sigan así apoyo total a martiniano molina

  2. Tenemos Metrobus en Calchaquí y a cuatro cuadras Escuelas sin GAS, eso como se llama Cambio???? Además son innumerables las escuelas en el Distrito Quilmes sin CALEFACCION. Eso se llama DECIDIA!!!!! A quién quieren convencer……

  3. VH el barrio Santa Maria Mosconi entre Montevideo a chaco Mosconi y Formosa hasta calle 174 abandono total nunca un sageo las calles de tierra no esiste para el munisipio

  4. Cara dura, la gente no es tonta, hacen todo por donde ve la suegra, como dice el dicho, por que no entran a los barrios, que caminen el barro, que vean las principales nesecidades de los vecinos hay barrios que se abastecen de agua com una manguerita de 3/4, que por ende abren la canilla dos familias juntas y el resto se queda sin agua,gente que para acceder a un colectivo para llevar al hospital, escuela a sus hijos o familiar, o ir a trabajar tienen que caminar mas de 10 cuadras de barro, frio, lluvia, sol esas son las nesecidades en las cual se tienen que ocupar y puedo seguir numerando los problemas de los vecinos de quilmes por yo si soy de quilmes y veo todo no solo lo que hacen por arriba!!! salgan de las avenidas y calles principales, caminen los barrios impresentables

  5. Si,con lo que gastaste en el metrobus que se indunda , podrías arreglas escuelas , iluminación, comedores ect.hipocrita!!!! Gestión , seguí así que te vas a cocinar en octubre

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