Daniel Moreira | Lanús, cada día un poco peor

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por Daniel Moreira, titular de la Asociación Pyme y del Frente Productivo Lanús

 

Parece que en la carrera a octubre todo vale para el Ejecutivo actual. Y como todo vale, tanto el presidente Mauricio Macri como la gobernadora María Eugenia Vidal se encargaron en las últimas semanas de tratar de engañar al pueblo, una vez más: asistimos a días de anuncios grandilocuentes de medidas que, supuestamente, llevarán “alivio” al bolsillo de los argentinos, pero que, en realidad, no son más que títulos vacíos.

Anuncios en medio de una carrera electoral que por momentos parece un campeonato de embolsados. Donde los integrantes de Cambiemos compiten por ver quién llega mejor parado a octubre, aunque todos ya hayamos visto los palazos que se pegaron en el camino. Y que, entre caída y caída, nos empujaron al abismo: con el ajuste, con la inflación, con el creciente desempleo, con la devaluación, con la deuda exorbitante, con la fuga de capitales, con el aumento de la pobreza. Los anuncios de un supuesto alivio llegan de la mano de los mismos que destruyeron el entramado productivo y llevaron el salario de los trabajadores a una estrepitosa baja del 17% desde diciembre de 2015.

Por eso es que hoy no creemos en este falso equilibrio que Cambiemos intenta aparentar, tratando de atar con alambre a un modelo económico que ya ha dado sobradas pruebas de su insustentabilidad.

Hoy nos proponen planes de pagos para deudas que las pymes generamos por culpa de sus políticas económicas. Nos proponen congelamiento de tarifas después de haberlas aumentado desproporcionadamente; nos proponen descuentos en supermercados cuando ya la gente no dispone de dinero ni para comer. Parece una broma de mal gusto.

Y no es necesario ser economista ni analista político para darse cuenta del engaño: alcanza con patear las calles de Lanús o cualquier ciudad y meterse la mano en el bolsillo para ver qué podíamos comprar antes y qué podemos comprar ahora.

Y hablamos de la situación en las ciudades porque lo local no se puede despegar del análisis de lo nacional, ni de lo provincial. Porque hay en Cambiemos una cualidad común, tanto del intendente Néstor Grindetti, como de Macri y de Vidal: la inacción ante el sufrimiento del pueblo.

La gente no tiene un mango en ningún lado. Y eso también nos pega a los lanusenses: ese Lanús que supo ser un distrito industrial, el de las chimeneas humeando y las máquinas prendidas, hoy es un cementerio de pymes.

Por más que hoy intenten vendernos un distrito maquillado con chapas de colores, desde el Frente Productivo Lanús relevamos la situación productiva local y, en solo un año, un 15% de los locales comerciales cerró; el 70% de las empresas de calzado del distrito cerró; y la caída de ventas en la industria local rondó, en promedio, el 60%, como producto de la crisis.

Estos no son sólo números, son personas. Son colegas, amigos, vecinos. Es gente que sin laburo y no pueden llevar un plato de comida a sus casas. Es la destrucción del mercado interno: un entramado que se va cerrando en sí mismo, como un espiral, hasta que implosiona. Como ya lo hemos visto en otras épocas.

A ese pueblo empobrecido, a ese pueblo desempleado, a ese pueblo que han llevado al borde del abismo: ¿de qué alivio le hablan? No hay alivio posible contra el saqueo que ya han perpetrado.

La única salida a esta agonía es recuperar el Estado en manos de un gobierno nacional y popular, que lo ponga el servicio de las mayorías, como ya lo ha hecho nuestra compañera Cristina Fernández de Kirchner. Nosotros, los dirigentes de base, tenemos que construir unidad y consenso para terminar de una vez por todas con este brutal avasallamiento sobre los derechos del pueblo y recuperar las banderas de la producción y el trabajo, que son las únicas que garantizan la inclusión social que mucho anhelamos.

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