Jorge Marquez| La campaña sin fin

fotomiaconbarba (1)

 

Por Jorge Marquez (politólogo y docente universitario)

 

 

 

En los últimos tiempos, en la Argentina, las campañas muestran que no hay separaciones tajantes entre momentos electorales y “de gestión”: los relatos deben construirse de manera cotidiana.

La arquitectura de la realidad se diseña día a día, es por eso que el gobernante debe convencer que “es transparente”, “honesto”, “transformador”, mediante el repiqueteo perseverante y monótono que taladra los oídos y ojos de los ciudadanos desde múltiples plataformas.

Hoy, el edificio se compone prioritariamente con imágenes en las redes que multiplican las pantallas. Los candidatos se ponen cascos, se sacan fotos con chicos y perros y hacen que señalan mapas como si entendieran algo de lo que marcan.

Simulan viajes en colectivos y se ponen botas para recorrer barrios inundados.

Pretenden mostrarse hogareños, descontracturados, amistosos o creíbles tomando café en un bar en el que nadie puede entrar. Preocupados o diagnosticando, como si no tuvieran responsabilidades sobre los hechos.

Firman convenios que no generarán nada o se reúnen con personalidades queridas para que les compartan popularidad.

Podríamos atribuir parte importante de esta acostumbrada escenografía virtual y televisiva a la perspectiva de Patrick Caddell, quién allá por los setenta, mencionó el concepto de “campaña continua” al presidente Jimmy Carter.

El argumento se sustentaba en que no era suficiente promocionarse solo en tiempos electorales, era necesario “vender” al político como si fuera un producto de manera constante.

Al respecto, podríamos agregar la conjetura complementaria del capitalismo como sistema que incentiva el corrimiento del rol ciudadano hacia el de consumidor. En ese sentido, estableciendo una analogía con el mercado de bienes, la política se cartelizó y se hizo poco competitiva para candidatos sin recursos o voces minoritarias que no pueden visibilizar sus propuestas.

En términos de la necesidad de exposición continua de la vida de los candidatos, otro estadounidense, Sidney Blumenthal, reforzó esta visión, mutando (o deformando) el concepto trotkista de “revolución permanente” al de “campaña permanente”.

Así, se consolidaría la publicidad perseverante y creadora de significados como determinante.

Este diseño conceptual llegaría a lacima en los 90. De hecho, Bill Clinton (y otros ejemplos mundiales) la aplicaría al pie de la letra, de manera tal que las fotos familiares, los deportes o lugares elegidos para pasar las vacaciones estaban pensados electoralmente.

A partir de allí, de manera repetida, se auscultó y experimentó, poniendo en tensión narrativas emitidas por el poder con vivencias ciudadanas.

Retornando la comparación con el mercado de bienes, los guiones del poder prueban hasta qué punto algunos productos vencidos o mal manufacturados se tornan vendibles.

Pero esto no es nuevo, el viejo Maquiavelo (1979:120) ya lo anticipó, cuando aseguró que el arte del príncipe consiste en fingir, “…porque los hombres son tan débiles e incautos que cuando uno se propone engañar a los demás, nunca deja de encontrar tontos que se dejen”.

Fuentes:

Aira, Toni, (16/8/2015).En Campaña permanente. La Vanguardia. Extraído de:https://www.lavanguardia.com/economia/management/20150815/54435831259/en-campana-permanente.html

Maquiavelo, Nicolás (1974). El Príncipe. Cali, Colombia. Editorial Andreus.

6 Comentarios

  1. ES UN GENIO, QUE INTERPRETA CABALMENTE EL NUEVO ORDEN MUNDIAL QUE EXIGE ESTE AGGIORNAMIENTO, DONDE LA MENTIRA ESTÀ PRESENTE PERO EN UN GRADO DE SUTILEZA DIFICIL DE DISCERNIR, Y AYUDA LA FALTA DE COMPROMISO CIUDADANO, QUE LE DA TODO LO MISMO. BIEN JORGE, UN HOMBRE TEMPLADO Y HUMILDE-COMO TODOS LOS “GRANDES HOMBRES”

  2. Profe!! Readiologo de nuestra triste y siempre estática Realidad Política!!! Ninguno de nuestros políticos busca cambiar nuestro futuro… Bien “Guiinados” cambian la suya,estafando al electorado crédulo e inocente hambriento de Cambiar su Realidad, asfixiante!!!

Dejános un comentario

Tu dirección de correo no será publicada.


*