Pesadillas del escenario post electoral

(Por Christian Skrilec)

Diga lo que se diga, publíquese lo que se publique, vivimos en el mundo de la hipótesis. Nadie apuesta el resto a que Cristina será candidata, posiblemente, ni siquiera la expresidenta esté completamente segura de cuál será su decisión.

Tampoco, pese al esfuerzo denodado de los voceros de turno y del circulo de dependientes que rodea al presidente Macri, puede descartarse que llegado el momento, y ante los números devastadores de las encuestas, emerja la figura de Vidal, convertida en salvadora electoral del oficialismo.

En este terreno es donde se mueven las mencionadas encuestas, en hipótesis. Se consulta sobre posibles candidatos que representan presumiblemente a determinado sector. A excepción de Cambiemos, que en la provincia de Buenos Aires sería lo más ordenado, con hasta ahora asumidos candidatos a presidente y gobernadora, al resto se lo encuesta bajo presunción. El ejemplo es Alternativa Federal, los precandidatos Miguel Ángel Pichetto, Sergio Massa, Juan Manuel Urtubey, y Roberto Lavagna, exhiben diferentes guarismos, al final del camino, ¿se suman, se restan, se dividen, se reagrupan? Dejemos que cada uno haga su negocio en este tiempo difícil, incluso los encuestadores.

Pese a la especulación y la incertidumbre general, pocas cosas atraen tanto a la certeza como la futura crisis post electoral. La crisis 2020 debe ser la más evidente de la que tengamos memoria. Si el gobierno continúa, afirmará su paso reformista con las consecuencias socioeconómicas que observamos hoy día, exhibiendo la zanahoria de un futuro venturoso. Si triunfa el “kirchnerismo” tendrá por primera vez un marco internacional indubitablemente negativo, económico y geopolíticamente hablando.

Pero este escenario no es el que termina de configurar la pesadilla para nuestra vida cotidiana. El verdadero “Freddy Kruguer” de este asunto, es un resultado electoral que permita a los distintos sectores hacerse con espacios de poder ejecutivo. Para que se entienda, un signo político puede gobernar la Nación, otro la Provincia y otra el Municipio.

Imaginen estos ejemplos probables. Axel Kiciloff se convierte en gobernador de la Buenos Aires de la mano de Cristina, pero Mauricio Macri se impone en un ballotage a la ex presidenta, mientras que Néstor Grindetti  logra su reelección en Lanús. O supongamos que Cambiemos retiene la Nación y la Provincia y una “kirchnerista” dura como Mayra Mendoza es electa Intendenta de Quilmes. O lo contrario, Martiniano Molina es relecto en Quilmes y la Nación y la Provincia pasan a manos del “kirchnerismo”.

Algunos escenarios son más probables que otros, pero también se enrarecen y esas probabilidades se multiplican si el ensayo de Alternativa Federal toma forma y se consolida, pudiéndose dar combinaciones tales como un presidente de ese sector como Roberto Lavagna, un gobernador de Cambiemos (Vidal), y un Intendente “kirchnerista” como Jorge Ferraresi en Avellaneda.

A la anunciada crisis y al deterioro vigente, deberíamos sumarle al menos dos años (hasta la elección legislativa del 2021) de disputas de poder territoriales y sus históricas consecuencias, que incluyen falta de recursos, ausencia de obras, presiones políticas, etcétera. Obviamente, el que pierde es el ciudadano, el vecino.

Pasados más de tres años de gobierno, se evidencia que Cambiemos jamás esperó encontrarse con un poder territorial como el que le otorgó el resultado electoral del 2015: la Nación, la Provincia de Buenos Aires, CABA, y grandes distritos del conurbano y del interior (Quilmes, Lanús, Tres de Febrero, Mar del Plata, Bahía Blanca y La Plata). A la vista de los resultados de gestión y las proyecciones electorales, está claro que no supo qué hacer con el paquete, que lo ponía en una posición de poder territorial inmejorable, sobre todo después de la confirmación legislativa del 2017.

Ahora, especulamos con un escenario de partición, fragmentado, que puede transformarse en  una pesadilla para los gobiernos locales y sus habitantes.

Pero tranquilos, todavía falta mucho para agosto y más para octubre, y la dinámica política de este país permite que estas especulación se olviden como un sueño liviano y nunca se conviertan en pesadilla. Mientras tanto, no se duerma.

Gracias por leer.

 

*Publicado en la edición Nro. 925 del semanario “El Suburbano”.

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