La política de la basura

(Por Christian Skrilec)

A seis meses de las PASO (Primarias Abiertas Simultaneas Obligatorias) y ocho meses de las elecciones generales, Martiniano Molina definió el cambio de gabinete más drástico y riesgoso en lo que va de su gestión. La salida de la cuestionada y deficiente cúpula de toda el área de Servicios Públicos y su reemplazo por actores de la política, habla a las claras de una imperante necesidad electoral.

A las pocas semanas que Sergio Chomyszyn, secundado por Brian Neila y Nicolás Monteagudo se apoderaron de la secretaria de Servicios Públicos y la Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos (GIRSU), se evidenció su falta de idoneidad y capacidad para los respectivos cargos. La mezcla de ingenuidad, soberbia, e ineficacia de “Chomy” a la hora de gestionar, y las pillerías recurrentes de los ex militantes de La Cámpora “Brian y Nico”, una especie de dúoreguetonero dispuesto a todo por el buen vivir, la ciudad se fue descascarando a un ritmo constante: no se limpió, se degradó el sistema de recolección de residuos a niveles paupérrimos, y Quilmes se convirtió en el distrito más sucio del sur del conurbano, meta que ya se había logrado en el período 2013-2014 en medio del conflicto entre el ex-intendente Francisco Gutiérrez y la empresa Covelia.

Es difícil de explicar la permanencia de estos personajes en la gestión, a los que en varias ocasiones se les dio plafón político y decisorio. El festival de horas extras, los “ñoquis”, los sueldos escandalosos, los camiones rotos o parados adrede, el gasto en combustible, y el desmantelamiento de las delegaciones municipales fueron algunas de las características en la gestión de servicios. Con el agravante de ser el área con mayor presupuesto y personal del Municipio: más de dos mil millones de pesos y aproximadamente 2400 trabajadores afectados, números que potencian el fracaso a niveles de desastre.

La pregunta de por qué Molina sostuvo este esquema hasta la fecha, sólo es reemplazada en interés por otra más concluyente: ¿por qué cambiar ahora? En diciembre, con la salida de su hermano Tomás Molina de la secretaría de Gobierno y de Mariano Martinelli de la Jefatura de Gabinete, el giro de la gestión parecía definitivo. Los cambios en el área de servicios se analizaban para un próximo mandato, incluyendo la intervención de empresas mixtas o privadas.

La respuesta del apresuramiento es obvia, este año se vota, y la reelección de Martiniano se fue transformando de un hecho consumado a una situación probable, para terminar en un escenario difícil pero no imposible. No alcanza la grieta, ni la sonrisa inocente de la gobernadora Vidal, ni la inoxidable imagen del intendente Molina, la economía “macrista” y una hipotética candidatura de Cristina lo tiene a Martiniano aferrado a las rejas del portón del Municipio para seguir gobernando. Un puñado de votos puede definir la elección, y al vecino no le dan ganas de votar al oficialismo local si llega al cuarto oscuro pateando bolsas de basura y esquivando ramas a oscuras. Para los incrédulos, revisen la elección de los distritos de la Tercera Sección en el 2013.

Por esto llegó la política a los servicios públicos del Municipio, con el concejal Guillermo Galetto a la cabeza en sociedad con el diputado provincial Guillermo Sánchez Sterli. Mención especial para Galetto, que se ha transformado en otra paradoja política de la ciudad: se lo acusaba de “cagón” por esquivar en su momento la candidatura a presidente del Club Quilmes; de falta de esfuerzo para permanecer en la secretaría de Gobierno, de timorato para asumir como Jefe de Gabinete, y de escasa vocación política para sentarse en la presidencia del Concejo Deliberante. Ahora, asumió el cargo más complejo, expuesto y laborioso que existe en este Municipio.

La apuesta es compleja, de conciglieri o asesor en las sombras del Intendente, Galetto pasa a ocupar un cargo a partir del cual la gestión se juega su futuro. Tiene una ventaja, la calidad del servicio no puede empeorar, con el sólo hecho de sacar los camiones a la calle, darle un poco de vida a las delegaciones, y administrar en forma prolija los recursos, la gestión mejorara su imagen y Martiniano recuperará algunos votos.

Gracias por leer.

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