Jorge Marquez| Edesur: al final del túnel no estaba la luz

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Por Jorge Marquez (politólogo y docente universitario)

 

 

 

Henry Thoreau, partidario de la desobediencia civil, se preguntaba en 1848 “¿Hasta qué punto estamos obligados a obedecer al gobierno cuando sus leyes o medidas nos parecen injustas?”.

Aquel planteo estaba guiado por tres postulados centrales: la resistencia frente a los abusos del estado, la protesta y la apelación a que las instituciones “leerían” aquella acción para mejorar la calidad democrática. Consecuentemente, decidió no pagar impuestos, oponiéndose a financiar el racismo y la guerra.

Pasó mucho tiempo, pero frente a arbitrariedades -ya sean gubernamentales o empresariales- sus enunciados se tornan actuales. Y es posible que uno de los casos más concretos de indefensión ciudadana se observe hoy,con los cortes de electricidad.

Lo grosero de la situación deja al desnudo el discurso de que a mayor tarifa mejor servicio. Sin curiosidades, la deficiencia invita a la protesta como forma de solución, porque los reclamos no alcanzan y la luz vuelve (en el mejor de los casos) cuando se cortan las calles o los vecinos manifiestan.

Y mientras tanto, el servicio empeora, aun con menor demanda (OETEC, 2019).

Es obvio mencionar que se corta la luz, no los negocios para los amigos del poder.

Como en otros casos, nuestro capitalismo bananero nos empuja a un barranco pronunciado en el que la mayoría caemos al ritmo de las promesas de los funcionarios.

Sin embargo, así como el gobierno parece experimentar permanentemente hasta donde llega la tolerancia de los ciudadanos, se me ocurre que la falta de luz no se consideró como un elemento de descontento posible.

La protesta inorgánica remite a cuestiones no tomadas como importantes por el gobierno que incluyen desde hospitales hasta hogares con electro dependientes, PyMes o usuarios cansados de vivir en alertas naranjas sin ventiladores o aires acondicionados.

La deficiencia empresaria no discrimina sectores sociales, se llevó puestos incluso a los defensores de la idea de que el mal servicio se debía a que se pagaba poco.

En el conurbano, muchos municipios se presentaron a la justicia (algunos vienen batallando con el tema desde hace años, otros, como el caso de Quilmes, lo hizo cuando era imposible seguir mirando para otro lado). Las empresas son multadas: Silvia Peco (9/3/2018) señala que EDESUR acumula una suma mayor que EDENOR en concepto de penalizaciones monetarias, es por eso que su balance muestra una pérdida de $997,8 millones, a pesar de que sus ingresos aumentaron un 40%.

Lejos quedaron los elogios de Domingo Cavallo, cuando planteó, en setiembre del 92, que se trataba de “una privatización modelo”.

Pasaron los gobiernos pero la electricidad como servicio público sigue jugando a las escondidas con nosotros.

Parece difícil que la situación cambie. Los dueños de la energía van ganando, tienen la oscuridad de su lado, en todo sentido.

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