Jorge Degli Innocenti| Cuando pase el temblor

Degli

 

Jorge Degli Innocenti (ex concejal de Avellaneda)

 

 

 

Tiempos de cambios y de desconcierto, signan este cambio de paradigmas. Cómo obtenerlos, son la visión, que relativiza el marco del contexto mundial, regional, y se conforma con métodos, ya perimidos, de obtener el poder.

No es patrimonio exclusivo de perimidas formulas, que no sólo por viejas no sirven, sino porque repitiendo lo mismo, solo lograrán lo mismo. El caso más típico es el del trotskismo local, que desde hace décadas hace lo que hace, y logra lo que logra; mayor cantidad de divisiones, en aras de la unidad de un teórico y soñado pueblo, y del cual todos se creen su vanguardia iluminada. Y quizás como rémora del entrismo de Nahuel Moreno, trokista, que desechando la lucha armada, salvo como custodia de la propaganda y difusión de ideas, intentó ser parte de un peronismo, en esa época, casi similar con cientos de voces, que se asumían como tales, solos, desconectados, con delegados, mensajeros, carteros y palabras de quienes o hablaban en nombre de… Y surgían grupos, sectores, orgas, etc. Todas en nombre de…, pero incapaces de reunirse para ser más y más eficaces.

Esto llevó a 17 años de tardanza, para construir una verdadera chance de lograr el anhelado retorno y posterior recuperación de los soñadores y perdidos. Pero era tarde, ni Perón, obligado por las circunstancias, ni quienes debieron trabajar para la unidad, y ser los necesarios y elegidos sucesores, por razones ideologías y de consecuencia.

Exageramos al extremo nuestras posturas, obligando a una contradicción, tan importante como descabellada, que provocaron, la más terrible crisis interna; poner al Líder, al Conductor de un pueblo esperanzado, al borde de su consciente fin, en la peor de las circunstancias. El grave planteo, de cuestionar y desafiar públicamente, no produjo otro resultado que el conocido. Con todo lo que costo.

Nuevamente, bajo otras circunstancias y contextos, se repiten los mismos errores, propios de soberbias y sectarismos, más que de verdaderas formas de cambiar lo que representa el mismo nomino de entonces. Y no es casual, las ambiciones desmedidas plantean la misma contradicción, desde las elecciones presidenciales del 2015, donde caprichos llevaron a una interna para gobernador y la desaparición del perdedor, que ni siquiera reconoció su derrota. Y allí fuimos, con más cuestionamientos internos que apoyos, agudizada por un mezquino apoyo a la fórmula única del sector, volviendo a preferir aquello de cuanto peor, mejor. Era Peor para algunos un Scioli que demostró en años ser consecuente con una idea un proyecto, que la palabra, influencia de recién arribados, pseudo progresistas o nadas, que nada aportaron, salvo estar en contra, pero recompensados, y bienvenidos, como portadores de la virtud, contra las viejas costumbres perimidas y desacreditadas fuerzas mayoritarias, y pese a todo, hoy casi se puede decir que se ganó, por poco, pero se ganó, y quizás una apresurada decisión de reconocer, lo que los medios bombardearon, sin datos reales cargados.

Y acá estamos, nuevamente, con quienes piensan en cosas distintas, y hasta abonan teorías, propias de politólogos, encuestadores, quien sabe a las órdenes de quien, que alimentan a través de los medios que juegan, y en campaña, como la de los tres tercios. Donde alguien que hoy es señuelo, o plan B, Macri, mantiene un 33 % del electorado, y sumados a una gran parte del otro 33%, harían mantenerse en el poder a este proyecto extranjero. Cuando en realidad y propio de las contradicciones de los dirigentes, trabajan más para lograr, una fórmula mixta, representada por Massa y Vidal, a mi entender hoy, y opinable, plan A, de los poderes, haciendo un claro gatopardismo, y lo vemos avanzar. Solo quedando enfrente una fuerza que aglutine a los sectores que incluyan a CFK, y derrotar este proyecto, una última y final vez.

Pero a mi entender, este plan no contempla una cuestión de simple, quizás minimizada, ya muchos dirigentes no representan a quienes dicen representar, y ese caudal, de relación directa con su gente, y fidelidad de sus seguidores, lo tiene exclusivamente CFK. Objetivamente nadie más. Y esta no será una elección que se jugará por gustos o propuestas, sino por la variable menos pensada, pues se insiste en todos en querer repetir viejas fórmulas, o delirantes nuevas, y el común, el de a pie que no cree en casi nadie, lo hará solo por una cuestión personal, pequeña, mezquina, pero válida y contundente, el voto bolsillo, donde ninguna palabra llenará este. Solo acompañarán, a quien crean que la vida volverá a ser normal.

Sumando lo propio, el núcleo duro, cada vez en mayor crecimiento, las encuestas que arrojan resultados sobre nombres, no sobre sus intereses verdaderos, donde los que tengan su bolsillos llenos o los que los que crean aún estando por la mitad, pueden seguir llenando, contra los que los tenían llenos, y hoy en franca caída, o los que se acuerdan quien se los llenó, y quien se los vació, y encima les falto el respeto acusándolos de no merecerlo, los que tienen vacío el mismo, o con un gran agujero, o los que ni siquiera tienen.

Entonces se torna, intrascendente, los nombres y las formulas, serán dos los que llegarán a enfrentarse, y los apoyos posteriores serán expresiones vacías, sin influencia, ya que si las tuvieran ellos serían, y no meros espectadores o tardíos hinchas. En la batalla final, y aún con muchos sin decirlo, con votos y sin pretensiones, que no se exijan, votarán por sus intereses,  cualquier fórmula del otro lado de la brecha, y una sola conducida por CFK. Los demás son y serán de palo, pues detrás de cada uno no habrá dirigentes, figurines y figuritas, solo los que votarán conscientes. Y eso no lo miden las encuestas, no son teorías obtusas, ni pretensiones.

La batalla será el Ballotage, el campo de batalla las urnas, las armas, las experiencias personales y la realidad sopesada, donde está vez no influirá de manera real, ningún método, ni medios, ni periodistas. Están desnudos, ya no caben las mentiras, las carpetas, los presos,  ya la gente sabe dónde y quiénes son y dónde están los verdaderos corruptos, como les fue antes y donde están ahora, y no son pocos son muchos, demasiados, donde los de afuera son de palo…y el tema a debatir será quien y quienes estén y militen el 11 de diciembre de 2019. Allí sí tendrá que haber militancia dura, muy dura. Pero será motivo de otra reflexión.

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