Joven drogado mató un caballo a ladrillazos porque quería comérselo

Entidades protectoras de animales denunciaron en los últimos días una situación inconcebible. Un joven, de 20 años de edad, quién había consumido paco, robó un caballo, lo llevó hasta su casa y lo mató golpeándolo con un ladrillo. “Alguien tenía que morir hoy y yo me quería comer el caballo así que había que descuartizarlo” le dijo a la policía.

El relato de lo sucedido fue publicado en la página de Facebook “Caballos de Quilmes”, allí relatan que cerca del mediodía la madre de un joven que venía consumiendo paco hacía cuatro días, totalmente desesperada, se presentó en la comisaría 1ra de Quilmes, para denunciar a su propio hijo. Ella quería que se lo llevaran preso inmediatamente, tenía miedo por su cuñada que estaba embarazada y por la vida de su propia familia.

Cerca de la ribera de Quilmes, donde residen, su hijo al que describía como totalmente “sacado” según su propia madre, cerca de las 6 de la mañana se robó el caballo de un vecino, para ingresarlo en el interior de su domicilio.

Ya dentro de la vivienda, paró al caballo junto a un palo y unas chapas. El joven tomó un ladrillo y comenzó a pegarle con tanta fuerza y desquicio en la cabeza que rompió su cráneo y parte de su cara. Mientras sus hermanos se despertaron de sus camas por los gritos y golpes que se sentían, el caballo cayó con la sangre corriendo por toda su cabeza y boca.

El seguía enloquecido, quería seguir pegándole pese a que el caballo ya estaba en el suelo derrotado. Sus gritos no cesaban: “Lo hago porque alguien tiene que morir hoy”. Tras ver que sus hermanos no le permitían seguir con la tortura, se soltó de los brazos que lo detenían y con total soltura decidió irse a dormir.

La familia pensaba que el caballo había muerto en el acto por la cantidad de sangre que corría. Preocupados por no saber qué les esperaba cuando despierte nuevamente decidieron ir a la comisaría en búsqueda de ayuda. Es así que la policía se contacta con la asociación de proteccionistas de caballos desconcertados también por la situación.

Al llegar vieron que el caballo no había muerto, sino que agonizaba sobre la basura, con sus ojos salidos de sus órbitas y ahogando con su propia sangre, se comunicaron inmediatamente con la veterinaria para asistirlo aunque ya era demasiado tarde, la cantidad de lesiones que tenía junto a su cráneo totalmente roto no dieron otro final posible que el de terminar con su sufrimiento.

La policía se llevó preso al joven; quién cuando se presentaron en el domicilio todavía dormía; al sacarlo de la cama continuaba diciendo “Alguien tenía que morir hoy y yo me quería comer el caballo así que había que descuartizarlo”.

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