Nueve meses y el gobierno no da a luz

(Por Christian Skrilec) Cuando hablamos de parto nos remitimos naturalmente al tiempo de gestación humano, en general, nueve meses, treinta y seis semanas. Es cierto que la usina ilusionista del gobierno nacional hablaba de un semestre, “el primer semestre”, pero cualquier especialista atinado sabía que ese bebé era demasiado prematuro.

También es posible que el parto esté más cerca de otras especies, la gestación de una foca es de once meses, la de una jirafa de quince, y la de un elefante de veintidós, para el parto, entonces, falta.

El problema es que en la sala de espera estamos todos, tratando de saber de qué va la cosa. Algún visionario se la juega y dice que el gobierno asomó la cabeza, y que sin duda es varoncito, otro asegura que al bebe hay que girarlo porque está de costado, otros compran almohadones rosas para la nena, y los detractores afirman que inequívocamente de esa panza sólo puede salir un Alien, que en poco tiempo nos va a fagocitar a todos.

 

El parto local

Es innegable que el destino de la gestión Molina aparece cada vez más atado al futuro de CAMBIEMOS en su gestión nacional. Siguiendo con la metáfora, si Macri termina pariendo una bonita niña de ojos negros, Martiniano sólo tendrá que pasearla por los barrios de Quilmes sin tropezarse mientras la lleva sobre los hombros, pero si Macri termina pariendo un Alien, sólo le restará escaparse dignamente.

Pero como la realidad nunca es ni tan blanca ni tan negra, y a pesar de lo que los cultores de la grieta (política, cultural, discursiva) se esfuerzan en sostener, convivimos en un gris permanente. Es allí donde la gestión local toma fuerza, si el vecino y votante duda de la situación nacional y provincial, la política local es la que termina inclinando la balanza a favor o en contra de los intendentes. Las elecciones del 2013 y 2015 lo demuestran objetivamente.

En este aspecto, Martiniano continúa con el trabajo de parto, los recientes cambios de gabinete exhiben esa situación.

Pero los cambios son sólo una parte del problema, o mejor dicho, la manifestación del mismo.  Falta saber para donde estamos corriendo.

Un avezado y experimentado político, ligado hoy a CAMBIEMOS, no duda en afirmar en su análisis de riguroso off de record que “si Macri y Vidal terminan haciendo gestiones aceptables, y Martiniano arranca un par de obras importantes como el nuevo Hospital y el ensanchamiento de Mitre, tiene la reelección asegurada”, aunque luego agrega que “obviamente no tiene que hacer ningún desastre”. Cuando lo consulto a qué se refiere con desastre, la respuesta es demasiado amplia, compleja, y repleta de sutilezas.

La conducción no es clara, y el entorno del Intendente es variable. Aquí se cambiaron secretarios que a los diez días eran puestos en duda en su función por los propios promotores del cambio.

 

Ver para creer

Hablan del cambio como si fuese evidente, palpable, notorio, pero el ciudadano de a pie no lo nota.  A pesar que funcionarios de primera línea crean que organizar un festejo con 100 mil personas sin incidentes es una demostración definitiva del cambio, el asunto no pasa de simple a anécdota. No obstante, para que el quilmeño note el cambio, tampoco hace falta tanto, con ver un poco va a convencerse.

Ver un poco más de limpieza, un poco más de bacheo, un poco más de seguridad, un poco de orden,  y todo dentro de un marco más o menos aceptable de transparencia, será suficiente, y como decía nuestro avezado político, si a ello se le suman un par de obras elocuentes, la gestión se hará visible y el camino político estará allanado.

Lo que resta agregar es una referencia concreta al tiempo, iniciamos la nota hablando de los tiempos de gestación, de lo que está tardando el gobierno en parir. Una cosa es esperar en la comodidad del hogar y otra muy distinta es esperar a la intemperie. Las encuestas indican que hay una muy buena porción de la sociedad dispuesta a esperar, incluso a la intemperie, que el cambio llegue, se haga visible, y lo favorezca. Pero el gobierno debe saber, que  en el corto plazo, más temprano que tarde, la sociedad va querer saber cómo es el bebe, sea la especie que sea.

 

Gracias por leer.

 

 

 

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