Basura: conflicto, privatización y servicios

(Por Christian Skrilec)

La discusión respecto a cuándo y por qué empezó el problema es inútil ante la urgencia. Para algunos la degradación del sistema de recolección de residuos en la ciudad comenzó el día en que el ex intendente Sergio Villordo decidió dar por finalizada la concesión del servicio a la vieja empresa  TUQsa, y licitarlo en favor de las empresas Covelia y Cliba. Otros se acercan un poco más en el tiempo y aseguran que el problema fue darle el monopolio de la recolección a Covelia tras una conflictiva salida de la empresa Cliba.

Obviamente, meses después de haber monopolizado la recolección a lo largo y a lo ancho del distrito, Covelia, una empresa vinculada hasta la procacidad con el gremio de camioneros, además por entonces con una intendencia inmersa en la falta de controles al mando de Francisco Gutiérrez, la firma de la basura cayó en el vicio de la extorsión. El servicio era malo y el costo para las arcas municipales altísimo. Exactamente como ahora.

Envalentonado por el rédito político de enfrentar a los Moyano y acuciado por la economía, Gutiérrez decidió estatizar. Con el apoyo bancario del gobierno Nacional equipó al Municipio para la recolección, y después de algunas escaramuzas gremiales en las que el gobierno del “Barba” terminó cediendo, la comuna se quedó con el servicio. En una constante de la gestión Gutiérrez, la idea era muy buena, pero su aplicación pésima. El área de recolección de residuos se abarrotó de personal innecesario, los costos cayeron en el sobreprecio, y la recolección se llenó de cuatreros y vivillos de toda índole, que no se privaban de mangar un cajón de pollos a cada granja que le levantaban la basura. Igual que en la actualidad.

Para ejemplificar un dato esclarecedor: Molina heredó doscientos cuarenta y cuatro choferes (si, 244), para tripular una treintena de camiones (si, 30).

En síntesis, es cierto, el servicio que heredó Molina estaba plagado de ineficiencias y anomalías. Pero lamentablemente, la gestión de Martiniano subestimó la gravedad del problema, y cuando la percibió en su totalidad, no supo o no pudo resolverlo.

Los errores que nos trajeron a esta actualidad de bolsas de basura acumulada, falta de limpieza, micro basurales a cielo abierto, inexistencia de barrenderos, contenedores desbordados, arroyos infectados de desperdicios, quema ilegal de residuos, la mitad de la flota de camiones averiada, cantidad de horas extras desproporcionadas, violencia entre trabajadores, falta de conducción y otras tantas desgracias, fueron muchos.

Al igual que la búsqueda del origen del problema, puntualizar las equivocaciones de los últimos dos años tampoco tiene sentido. La clave está en que el gobierno municipal encuentre una solución rápida y eficaz con el menor costo político, económico y social posible. Porque el gobierno ya cayó en la cuenta que, pese a sus esfuerzos distractivos, la buena imagen del Intendente, la ampulosa gestión de la obra pública, y algunas otras virtudes de su administración, el vecino los putea por la basura.

La mayoría de los consultados no encuentra una salida limpia al problema. La batalla entre el secretario de Servicio Públicos Sergio Chomyszyn, y las cariñosamente llamadas “bandas” enquistadas en el Girsu (el centro de Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos), tarde o temprano va a traer consecuencias no deseadas. Vale recordar, que esas “bandas” fueron oportunamente sobrealimentadas por la actual gestión a fuerza de horas extras, nombramiento de coordinadores y otros cargos jerárquicos, y falta de conducción por los eventuales titulares del Girsu.

No obstante, si Chomyszyn gana la pulseada, ordena el personal, repara la flota de camiones, y mejora el servicio a una categoría aceptable. Gran parte del problema estará solucionado. La otra opción que aparece en el horizonte es la privatización.

Privatizar los servicios es parte del ADN Cambiemos, la gestión del PRO en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires lo demuestra. La idea de privatizar al menos una parte de la recolección está en la cabeza del gobierno desde hace meses. Quizás este sea el contexto para avanzar.

Los problemas de iniciar un proceso privatizador son varios. En primer lugar está la cuestión del personal, hoy el Girsu tiene alrededor de mil cien empleados, del cálculo más optimista resulta que al menos un tercio es innecesario. Sería ineludible que buena parte de esos mil cien trabajadores sean absorbidos por la empresa adjudicataria, hecho que provocará malestar en el gremio de municipales (STMQ) por la consecuente pérdida de afiliados, algo similar ocurrirá con ATE. También está la cuestión del costo, aunque actualmente la erogación por un mal servicio es excesivamente alta. También están en juego las exigencias que pondrá Covelia para su retorno, sí, debido a la cartelización de empresas en el rubro, es difícil que a Covelia se le escape la revancha.

También está el costo político de la privatización, aunque el cambio de época favorece al gobierno. No obstante no podrá evitarse la resonancia en el Concejo Deliberante, que debe aprobar los procesos licitatorios, más cuando en diciembre pasado se terminó la vigencia de la “Emergencia Ambiental”, ordenanza que permitía al gobierno otros márgenes de maniobra.

En fin, lo que importa es juntar la basura. Al vecino no le interesa ni cómo ni quién, solo necesita que le brinden un servicio de recolección eficiente, prolijo, constante, y en horarios adecuados. El resto le resulta anecdótico.

 

 

 

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4 comentarios en Basura: conflicto, privatización y servicios

  1. La buena recolección a cualquier costo no ¡ ¡ ¡ ¡ Las mafias, del Girsu y de la intendencia deberian irse.Que el servicio sea estatal es perfecto ¡ ¡ ¡ La privatización es una desgracia para los quilmeños ¡ ¡ ¡ Igualmente esto ya lo dije hace una semana: Molina prepara la privatización del servicio ¡ ¡ ¡ ¡

  2. estuve trabajando 5 años en la recoleccion en quilmes, junto a la empresa cliba, que tenia la concesion desde avenida la plata hasta el rio y de la avenida florencio varela (EZPELETA) hasta el acceso, se contaba con 22 unidades, 17 cola de pato, 1 roll of, 3 barredoras mecanicas y vehiculos livianos para transporte de personal y supervision. en cuanto al personal eran no mas de 30 choferes, repartidos en dos turnos mañana y noche, con 4 supervisores x turno y un jefe de servicio.
    luego estaba el barrido manual, que no superaban los 200 empleados, se calcula en promedio 1 barrendero x cada 8 mtros o dos manzanas completas.
    creo que el servicio se cumplio ampliamente. eso si¡ A UN COSTO ALTO, ya que todos estaban bajo el gremio de camioneros, que por cierto tienen un costo muy alto ( un salario, ronda 3 veces el salario minimo en promedio).
    Hoy dia, tienen una flota mucho mas grande, creo que 4 veces mas personal,
    y aun asi es deficiente, tenog entendido que ahy mucha gente que se anexo al plantel antes de dejar la municipalidad el intendente anterior.
    creoque se debe haceruna limpieza, denunciar a los que no trabajan y son punteros politicos, y crear una comision de supervision.
    caso contrario tendran que ir nuevamente a la privatizacion ( y es lo que buscan los que trabajan en el GIRSU, ya que pasarian a cobrar el sueldo bajo convenio de camioneros, pero ademas tambien lo desea la intendencia, ya que se sacaria un problema) y eso seria muy doloroso para el bolsillo del constribuyente, ya que se aumentarian las tazas para por el elevado costo que tiene el servicio.
    saludos. hector

  3. TODOS, sí todos, los que están dentro del GIRSU de una manera u otra, busca su propia conveniencia y de trabajar, bueno de eso no se habla. En servicios públicos, sector Luminarias, entrás y hay equipos Pc de sobra, y en cada uno dos o tres personas tomando mate, en cualquier momento que quieras entrar. Los demás AGREMIADOS sea por Municipales o por ATE, solo buscan cuidar su caja de ingresos y los afiliados que los defiendan de “los encargados” que les insisten en que TRABAJEEEEEENNNN

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