El devaluado peronismo de Quilmes y la interna

(Por Christian Skrilec)

La caída del peronismo en todas sus versiones pegó más fuerte que nunca en Quilmes. Jamás  “los compañeros” estuvieron tan huérfanos en lo que va del siglo. Sin intendente, sin ministros, sin cargos nacionales ni provinciales, y apenas con una legisladora, no hay lugares donde refugiarse. Los tiempos en los que el distrito derrochaba poder se terminaron. La representación local del peronismo en todas sus formas posibles se reduce a una decena de concejales, una diputada nacional, y un representante sindical de peso. Visto en la retrospectiva de los últimos 30 años, el escenario es desértico.

Los quisquillosos pueden objetar ante estas afirmaciones que hay peronistas en Cambiemos y que ostentan alguna que otra cuota de poder. Error. Los peronistas en Cambiemos primero son de Cambiemos y después son peronistas, caso contrario, a la cucha, abundan ejemplos. También se puede objetar que la única legisladora vinculada al peronismo no es peronista, ya que la representante de La Cámpora, la diputada nacional Mayra Mendoza, es una “kirchnerista” pura y dura. Es cierto, pero la primera en reivindicarse peronista es Cristina Kirchner.

En fin, en este marco de orfandad, ante las urgencias que desató la derrota generalizada y la imponente cosecha de poder público acumulada por el oficialismo en lo que va del año, el peronismo convocó sin retrasos a la elección partidaria, como primer paso para reordenar la tropa a futuro, y que la ola amarilla no termine de disgregarlos en el corto plazo. La intentona de intervenir el Partido Justicialista por parte de Eduardo Duhalde, uno de tantos peronistas que coquetea con Cambiemos para evitar la extinción que les garantizaban las nuevas generaciones del propio peronismo, no prosperó.

Con la interna en el horizonte se profundiza la autonomía y el liderazgo local en los bastiones pejotistas del conurbano como Berazategui, Lomas de Zamora y La Matanza, y se agrava la incertidumbre en los distritos derrotados como San Martín, Quilmes y Lanús. Las versiones electorales que convocaron peronistas, sea Unidad Ciudadana, 1país o Cumplir (la que se quedó transitoriamente con el sello partidario), tienen la tentación desesperada de retornar al partido como quien nada hacia un bote salvavidas, aunque el bote no les garantice arribar a ninguna orilla.

Así las cosas, no queda otra que jugar. La titularidad del PJ de Quilmes está en manos Francisco Gutiérrez, quien hará un intento por mantenerla. La posibilidad que Gutiérrez se anime a una reelección solo es explicable por su reconocida temeridad, y por la disponibilidad de recursos que le da la Unión Obrera Metalúrgica para enfrentar una interna. La pérdida de capital político de “El Barba” desde octubre del 2015 a esta parte tiene una aceleración que ni sus peores detractores podían predecir.

Por otra parte están los sectores peronistas incluidos en Unidad Ciudadana, lo que contiene a Juntos por Quilmes, el Frente Generacional, La Cámpora peronizada, los ex “gutierristas”, y el “anibalismo” residual (lo que quedó de la agrupación de Aníbal Fernández). Esos sectores, más los vestigios del “siolismo” y alguna que otra pieza de Museo del peronismo vernáculo, pueden ser la opción con mayor volumen para quedarse con el partido. Lo difícil aquí será consensuar el candidato.

Además hay un enorme grupo de outsiders como Julio Nieto, quien afirma irá por el partido en un nuevo intento de que alguna vez se lo reconozca como político y no como candidato a ser fotografiado con casco y chaleco antibalas entre policías federales; el doctor Walter Di Giuseppe, una mezcla de wedding planner y referente barrial de Nuevo Quilmes; Ricardo “Oly” Arguello, el último gran “puntero” del distrito; para dar algunos ejemplos entre tantos otros aventureros en busca de las migajas del poder perdido, a los que habrá que encontrarles un espacio.

Por último, también hay que incluir en la disputa a la lista del oficialismo, presumiblemente promovida por Duhalde, coordinada por Ángel Abasto, y apadrinada pero difícilmente financiada por el gobierno comunal. Esta puede ser otra de las opciones en una interna donde más que el poder, se dirime la supervivencia.

Gracias por leer.

 

Publicado en la edición Nro. 866 del semanario “El Suburbano”.

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