Martiniano Gobernador

(Por Christian Skrilec)

No debería ser necesario aclarar que no es una broma del día de los inocentes para el que todavía falta una semana. Tampoco un título caza lectores, que a esta altura del año están más ocupados en cómo evadir los gastos inevitables que en leer una columna de opinión. Es simplemente contar lo que algunos especulan y otros susurran, transmitir una información que va a ser negada ante cualquier consulta que ponga en riesgo el off de record.

La ambición de los intendentes de Quilmes por llegar a La Plata ungidos en gobernadores por el voto popular no es nueva. Varios la tuvieron en mayor o menor medida desde el retorno de la democracia, a excepción de Eduardo Vides y Sergio Villordo, de los que nadie recuerda esa intención. Si lo soñaron a su turno Eduardo Camaño y Federico Scarabino, y hasta el recientemente absuelto en la Justicia Fernando Geronés, que era seducido por dirigentes radicales de la Provincia a finales de su primer año de gobierno para encabezar una fórmula bonaerense.

Promediando su primer período de gestión, la ilusión positivista de Francisco Gutiérrez, no le dejó alternativa a este cronista que escribir una nota en el mismo sentido bajo el título “Gutiérrez Gobernador”. Pero quien estuvo más cerca fue Aníbal Fernández, candidato por el FpV en las pasadas elecciones, aunque su vocación por ocupar el sillón de Dardo Rocha comenzó a manifestarse después del 2003, cuando ocupaba el cargo de Ministro del Interior de Néstor Kirchner.

Los memoriosos recordarán que Federico Scarabino pudo darse el lujo de ejercer el cargo. Primero intentó en 1999, acompañando como vicegobernador a Antonio Cafiero, pero perdió en la interna con la fórmula Ruckauf-Solá. En el 2010, por la enfermedad de Alberto Balestrini, asumió la presidencia del senado bonaerense, y si bien no era técnicamente el vicegobernador, era el primero en la línea sucesoria de Daniel Scioli y lo reemplazaba en su ausencia. Como hoy todo el mundo sabe, a Scioli le gusta viajar.

Pero esto es historia antigua, y hoy el intendente Martiniano Molina ha manifestado en más de una mesa chica que “está para más”. Pero antes de avanzar en el análisis hay que entender que no se puede seguir pensando la política con el viejo esquema pejotista-radical del conurbano, sino con la cabeza PRO, que como todos ya habrán notado, es diferente.

El pensamiento PRO considera que la instalación de imagen y la “venta” publicitaria de gestión, son más eficaces que la conformación de un “aparato” y la construcción territorial. Tienen más internalizado el concepto capitalista para la contención social y el reclutamiento electoral (saben que hay que poner plata en la calle y no dudan en hacerlo), y valorizan el rol de los medios y las redes sociales mejor que los “viejos conocedores de la acción política”, cuyos métodos se oxidan a un ritmo vertiginoso. Obviamente que esto no alcanza. Si se gobierna mal se gobierna mal, y las malas decisiones que afectan la vida de los vecinos no se revierten con Facebook. La batalla conceptual es compleja.

En este marco es donde la ilusión de Martiniano y parte de su entorno puede navegar con expectativas. Las mismas expectativas que tienen María Eugenia Vidal y los suyos respecto de la presidencia de la Nación. Los ilusionados atan una cuestión a la otra: Vidal presidente – Martiniano gobernador. Hay que leer los movimientos del área de comunicación del gobierno municipal para confirmarlo: la difusión del casamiento del Jefe Comunal, el tipo de propaganda en la vía pública, las operaciones en los medios nacionales y provinciales donde las huellas de funcionarios en el bisturí se ven desde Oklahoma, la publicidad en las redes, la recurrente foto con Ministros y Secretarios, y otros movimientos que son innecesarios para seducir a los quilmeños, que sí tienen una mensura natural y más justa de la gestión por ser destinatarios directos de la misma.

En fin, también podría contarles de las encuestas, de la valoración de otros intendentes de CAMBIEMOS, de la rosca bonaerense y otros datos que alimentarían la especulación, pero a esta altura, es mejor que siga buscando precio para los regalos navideños.

Gracias por leer.

 

* Publicado en la edición N 827 del semanario “El Suburbano”.

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