El peronismo de Quilmes y un acuerdo imposible

(Por Christian Skrilec)

“Depende de lo que pase arriba”. Cualquier observador del comportamiento de los armados políticos locales, sabe que no hay posibilidades de imaginar estrategias sólidas cuando no se sabe que va a pasar con la superestructura. Lo que pase arriba, define lo que va a pasar abajo. A pesar de las rebeliones, el peronismo sigue siendo verticalista y dedocrático, y los que se rebelan, también conducen a su estructura rebelada de la misma manera, el Frente Renovador es un claro ejemplo de ello.

¿Qué es lo que pasa arriba? Especulaciones. Desde Massa participando en una gran interna peronista expulsando al “kirchnerismo” duro, hasta el retorno a la conducción inapelable de Cristina, pasando por inclusiones y exclusiones de todo tipo. Gobernadores, intendentes, y legisladores de toda laya buscan su espacio para llegar, consolidar o volver al poder según el caso. El peronismo en cualquiera de sus formas es un partido de ejercicio de poder.

En este marco, no hay interna que termine de arreglar el problema, y mucho menos en un distrito como Quilmes, donde hemos presenciado innumerables veces la sangría que produce la interna de la interna. Obviamente, a medida que la pirámide de poder amplía su base de lo nacional a lo territorial, también se amplían las divisiones.

Un año atrás en estas mismas páginas, pronosticábamos que el poderoso peronismo de Quilmes estaba en vías de extinción después del triunfo de Molina. Reafirmémoslo: el “poder peronista” de Quilmes que perduró por más de 20 años se extinguió, y difícilmente tengamos en el horizonte una conjunción de actores con cargos e influencias nacionales y provinciales como Aníbal Fernández, Eduardo Camaño  y Federico Scarabino, a los que se sumaba el interminable Ángel Abasto y circunstanciales legisladores. Ese poder, ese peronismo, quedó en el pasado, y lamentablemente a Quilmes le sirvió de poco y nada.

La actualidad es más compleja, porque esos actores siguen en el escenario, a un costado, desdibujados, pero aún con el poder de perjudicar cualquier intentona acuerdista. A ellos hay que sumarle la actualidad del ex intendente Gutiérrez, que a fuerza de su trayectoria sindical y del apoyo del grupo Esmeralda viene recuperándose de la derrota. No obstante, el “Barba” tampoco es el que fue, y sus posibles herederos exhiben una división compleja. Mientras David Gutiérrez reflotó el Polo Social para desmarcarse de los “amigotes del tío”, Evangelina Ramírez se arma desde su banca de diputada para una hipotética pelea en el distrito con respaldos provinciales de peso.

Por otra parte, se sostiene la estructura local de Juntos por Quilmes, el grupo que comandan Ángel García y Daniel Gurzi mantiene su esquema de trabajo territorial y son una voz de peso en el Concejo Deliberante, coquetean con MILES, y se alinean a la conducción de Cristina en el armado general. Un escalón más abajo pero compartiendo la sintonía de aliados, está La Cámpora, comandada en lo local por la diputada nacional Mayra Mendoza, que si bien levantó su perfil en el último tiempo, a su armado local le falta consistencia.

Además, conviven en esta amplitud de “movimiento peronista”, viejos y nuevos actores de cierto peso: el ex senador provincial Alberto De Fazio sigue siendo uno de los laderos de Daniel Scioli con alto perfil; el ex concejal Roberto Gaudio comenzó a alternar su trabajo en el gabinete del Intendente  Festa con acciones territoriales; el ex rector de la UNQ, Mario Lozano se posiciona a fuerza de eventos; el presidente del Colegio de Abogados, Bienvenido Rodríguez Basalo,  lanzó su aventura política fundamentado en quién sabe que especulaciones; y hasta el propio ex concejal Ricardo Arguello, considera que está en condiciones de pelear por la conducción del PJ y ser candidato mientras intenta evitar que clausuren su emprendimiento nocturno.

En síntesis, un verdadero aquelarre, y todo esto sin mezclar en el mazo al Frente Renovador, ni a los frustrados que rebotan en su intento de ingreso a CAMBIEMOS, o que salen de esa alianza después de ser ninguneados por peronistas. Y muchos otros que se arman y desarman con ilusiones dispares.

¿Unidad? ¿Acuerdo?

Gracias por leer.

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4 comentarios en El peronismo de Quilmes y un acuerdo imposible

  1. Como diría un amigo:
    Peronistas leales que estaban con Cafiero y se fueron con Menem, leales a MEnen que se fueron con Duhalde, leales a Duhalde que terminaron con Kirchner, huestes de Kirchner que su fueron con De Narvaes, leales a De Narvaes que se fueron con Scioli, Cristinistas que se fueron con Massa.
    Buenos muchachos!!!

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